-Creemos que usted tiene un trauma serio por ciertas cosas en su vida…
-Pero?! Qué clase de sucesos podrían ser doctor?- Yasu lo miro alarmado.
-El que tenga una relación muy problemática, podría ser? –Taka agregó.
-Posiblemente, no estoy seguro de ello, pero un especialista podría ayudarle.
Kirito se había quedado sin habla, no podía creer lo que estaba escuchando, su mirada estaba perdida y las palabras del doctor giraban en su mente, repitiéndose una y otra vez. Cuando Kirito volvió en sí, el doctor ya había salido de la habitación.
-Pero que demonios insinúa ese viejo? ¿Qué estoy loco?- Kirito gritó repentinamente lo que hizo que Taka y Yasu se sobresaltaran.
-Tranquilo, jamás dijo eso…-inmediatamente Taka intentó tranquilizarlo.
-Qué no me compare con esa mujer!
-Cálmate, cálmate….! De que mujer estas hablando? –Taka abrazó a Kirito.
-….Haku…. donde está? Dijo que vendría! –lo buscaba con la mirada por toda la recamara sin rastro alguno.
-Si, pero es muy temprano para el no crees?! De seguro anoche se desvelo con tanto trabajo… -dijo sarcásticamente Taka.
-Taka! No le digas eso a Kiri-chan! – Yasu le arrebato a Kirito abrazándolo- No creo que demore mucho en venir… ya veras…
-Si… ya me quiero ir… -contesto el otro casi acurrucándose en los brazos de su amigo.
-Nosotros te sacaremos de está horrible recamara.- Yasu acarició sus cabellos para consolarle.
-Iré… iré a ver al médico- Taka salió con la cabeza baja, sintiéndose de cierta manera culpable.
Taka salió y habló con el médico una vez más, quién le dijo que lo mejor era internarlo, para hacerle una serie de estudios y así poder saber que es lo que pasa exactamente.
-No creo que Kirito quiera…
-Entiendo eso, los pacientes siempre se niegan, pero es necesario.
-Lo intentaremos convencer, pero por lo pronto se puede ir?
-Claro, ya está mucho mejor.
-Gracias- Taka le hizo una reverencia y se marcho sin más, para darle la buena noticia a su amigo.
Al regresar, la enfermera ya había ayudado a Kirito a prepararse para salir.
-Vaya, realmente tienes prisa- dijo con una leve risita al verle.
-Taka, quiero ver a Haku y salir de este maldito hospital…
-Si vamos a pasear y luego vamos a ver a Hakuei-san, si?- Yasu interrumpió con una idea.
-Está bien Yasu-chan…. Gracias por quedarse en la noche… no se los había agradecido, ustedes si son amigos! –abrazo a ambos vocalistas muy contento.
-Kirito, no tienes que agradecernos, después de todo, para eso son los amigos no es así? –Taka correspondió el abrazo.
En ese momento, golpearon a la puerta y la enfermera un tanto tímida interrumpió.
-Disculpen… pero alguien preguntó por Kirito-san, desea verlo…
-Ah? Adelante- Kirito esperaba con ansias ver el rostro de su amado tras la puerta, y se encontró con un ramo de flores blancas- Haku?
-Hola Kirito! –la voz grave de Gackt salió detrás del ramo de rosas, descubriéndose el rostro.
-Camui…?! Pero que demonios haces aquí?
-Hola Gackto- Taka dijo alegre al verle.
-Hola, muy buenos días, no sabía que estarían todos aquí, que pena- el vocalista más alto se sonrojo levemente, algo apenado al llevar unas rosas en la mano.
-Que lindo! Le has traído flores! –Yasu abrazo a Kirito muy emocionado, mucho más que el otro.
-Y…?! Cómo si las flores hicieran que me sintiera mejor.- miró con desagrado a Gackt.
-Yo… solo creí que te gustarían… -dijo con un tono decepcionado.
-Están preciosas! –Yasu corrió hacia Gackt y le arrebato el ramo de la emoción- a Kirito le gustan las flores azules, pero estas blancas también le gustan, no es así? –miró a Kirito y esté ni le respondió- Tranquilo Caqui-san, Kirito ya va de salida así que puedes llevárselas a casa, pero teníamos pensado ir a pasear por ahí, para que la mente de Kiri-chan se olvide de toda está horrible experiencia, me entiendes? Te gustaría acompañarnos entonces?!- parecía como si Yasu no necesitará respirar, de tan rápido que hablaba.
-Eto…deja que procese un poco la información- sonrío amable.
-Jajaja! Déjalo así Camui.- Kirito les interrumpió, quitándole las flores a Yasu.- Gracias, no te hubieras molestado, ni en venir, porque yo me voy. Adiós.- jaló a Yasu y salió de la habitación.
-Tranquilo Gakuto, realmente aprecia tu detalle, nos vas a acompañar? –Taka insistió, palmeando amistosamente el hombro de Gackt.
-Me encantaría- le sonrío.
Salieron del hospital y se dirigieron al centro comercial de lujo que a Yasu le gustaba frecuentar, cada quién en su carro, y Kirito acompañaba a esté que sabía bien el camino. Aunque aun no se le veía muy animado, y mucho menos sabiendo que tendrían la compañía de la persona que había sido culpable de una de las discusiones que había tenido con Hakuei.
Hacía comentarios desagradables sobre el y no quitaba la cara de fastidio en todo momento.
-Kiri-chan- Yasu le susurró mientras veían ropa en una tienda- deberías darle una oportunidad a Camui-san, no tiene malas intenciones, además es amigo de Taka…
-No tiene malas intenciones?! Y cómo explicas lo que paso la otra noche?!
-La otra noche?- Yasu se acerco a Kirito para escuchar mejor.
-…!! Nada, olvídalo…
-No!- Yasu tomó una prenda y jalo a Kirito por el brazo hasta un probador y cerró la puerta.
-¿Qué te pasa?! Maricón, me duele! –se soltó molesto.
-Tienes que contarme a que te refieres con “la otra noche!
-Maricón chismoso…! –le miró con los ojos entrecerrados- solo por que eres mi amigo- suspiró indignado- la otra noche, después de que Hakuei terminó conmigo, esa vez….
-No me la hagas tanto de emoción!
-Pues paso lo que estas pensando…
-Te acostaste con el?! –se mostraba emocionado.
-Si, el muy engreído se aprovecho de que estaba dolido y deprimido, me revolqué con el, y haku se molesto conmigo cuando se enteró.
-Pero Hakuei-san regresó contigo no? Puedes ser amigo de Camui-san, no te culpo por querer refugiarte en el, yo también lo hubiera hecho- soltó una risita pervertida.
-Cállate Baka!- le pega un zape- ese maricón está interesado en mí y seguramente tendré problemas con Haku, el lo odia y no quiere que sea ni mi amigo!
-Ita! –Sobándose la cabeza- lo odia por ser tan lindo y porque tiene miedo que te enamores de Camui, y lo dejes por el, cosa que no sería raro.
-Pero eso nunca pasará!
-Deberías considerarlo!
-Maricón! Sabes que AMO a Haku
-Si, pero… yo entiendo lo mucho que quieres a tu bombom, pero siento… así de amigo a amigo! Que… no te lo tomes a mal si?
-Carajo! Dilo ya!
-Siento que te desvalora demasiado! Te maltrata y te engaña en tu cara, tal vez te quiera pero su manera de querer es bien rara.
-Yasu! Creí que me apoyabas!
-Kiri-chan yo quiero lo mejor para ti, y se que siempre he apoyado lo tuyo con Hakuei-san pero… lo había hecho porque no quería lastimarte y darle una oportunidad más al bombom…el que este buenote no le quita lo malo! Espero que entiendas mi punto de vista- acariciando el cabello de Kirito le decía- yo te quiero muchísimo Kirito, sabes que te amo- le besa la frente- y siempre he respetado y soportado tu relación con el bombom, pero creo que esto ha sido demasiado Kiri-chan- le toco la mejilla y lo beso en los labios para después sonreírle- todo bien pequeñito?
-Pequeñito?- lo empuja- sabes que no me gusta que me digas así!
-Jajaja! Lo se, por eso te lo digo- lo vuelve a besar de piquito.
-Te encanta fastidiar- Kirito suspiro- Ya puedo salir?
-No, quédate un momento más- le beso el cuello.
-Yasu! –lo empujo y quito el seguro de la puerta para salir.
-Kawaii- lo observó con ternura
-Déjame! –se sonrojo y salió por fin del probador encontrándose con Gackt afuera.
-Eto…
-Que haces?
-Solo iba a probarme esto- mostrando un pantalón
-Ah, claro- esquivando a Gackt para irse
-Puedes probártelo aquí!- Yasu asomo la mano
-Jajaja, gracias, pero prefiero entrar a uno vació- se asomo para sonreírle
-Esta bien…-suspiro desanimado.
-Jajaja!- Gackt se metió en el probador continuo.
Kirito se sentó junto a Taka esperando a que sus amigos terminaran de probarse ropa.
-Regresaste con Hakuei verdad?- Taka interrumpió el silencio.
-Sí, porque?, tu también me dirás que me maltrata, que no me quiere?
-Siempre te lo he dicho- sonríe.
-Es cierto maricón- le sonríe también.
-Solo creí que por fin habías abierto los ojos y darte cuenta de lo animal que es.
-Animal?! Taka, creí que hablábamos de Haku, no de ti- se burlo de él sin compasión alguna.
-Cállate!- le da un ligero manotazo en el hombro- Sabes que esto te lo digo…
-Por que te quiero, blabla!- Kirito le interrumpió con fastidio- Si, ya se…. Taka, te agradezco tu amor y preocupación pero ya lo he dicho muchas veces, y te lo vuelvo a decir, LO AMO, así de “animal” cómo dices, LO AMO- le miró serio.
-Kirito….-Taka suspiró resignado.
-Si vas a seguir con tus sermones mejor ni me hables maricón, si=- se cruzo de brazos y volteo la mirada al lado contrario.
-Olvídalo entonces- lo abrazo por el hombro.
-Está bien…-se recargo en su hombro.
Gackt salió del probador con un pantalón de cuero negro que claramente marcaba la silueta de su bien formada figura y los miro esperando una respuesta.
-Y bien? Cómo se me ve?
-Igual que todos los pantalones que usas- Kirito le contestó sin siquiera mirarle-
-A si? Y cómo es eso? –replicó Gackt
-Cómo bola de arroz malhecha- comenzó a reírse de su mal chiste.
-No seas grosero Kiri-chan- Yasu salió del probador también, con los ojos un tanto llorosos.
-No soy grosero, solo sincero… -dijo encaprichado.
-No le hagas caso Gakuto, se te ve bien, como siempre!
-Gracias, pero tal vez escoja otro, ya tengo mucho así- ríe un tanto apenado.
-Pero se te ve hermoso! –Yasu no dejaba de mirarle.
-Yasu-chan! Estas bien? –Kirito se acercó a el mirándole a los ojos- pareciera cómo si hubieras… llorado…
-No, no! Por qué lloraría?- le mostró una gran sonrisa.
-Está bien! Yo terminaron? Digo ya me canse, iré a caminar por ahí….SOLO- Kirito les miró a amenazante después de recalcar la última palabra.
-Está bien…-Yasu siguió escogiendo ropa como si nada.
Kirito salió de la tienda sin más, dejando a Gackt con ganas de seguirle. Caminaba por el gran centro comercial con su gorra y sus lentes oscuros puestos, seguro de sí mismo y pensando en todos aquellos problemas que tanto le atormentaba. De vez en cuando se detenía en alguna tienda, pero sus pensamientos seguían en las nubes.
-Haku…-suspiro al ver su imagen en una tienda de discos. Las palabras de Yasu daban vueltas en su mente, y la sonrisa de Hakuei lo hacía sentirse como en las nubes. Y de repente comenzó a recordar aquellos días en los que conoció a Hakuei, lo atento y gracioso que le había parecido, con esa postura llena de seguridad que le hacía verlo tan atractivo, aquellos días en los que comenzaba a cortejarlo con piropos discretos y piropos atrevidos de vez en cuando, con una sonrisa traviesa. Esos ojos profundos que le miraban con deseo y ansiedad, y aquel aroma tan masculino que siempre desprendía. Hakuei era alguien que siempre estaba ahí para ayudarle cuando lo necesitaba, estaba ahí para hacerlo sonreír cuando estaba furioso y cuando se sentía solo le acompañaba, y conforme pasaron los días la confianza iba aumentando y Hakuei mantenía sus manos sobre el cuerpo de Kirito, en cualquier lugar. Kirito se sentía sumamente bien con sus atenciones, con aquel contacto, y siempre lo buscaba para obtener más y Hakuei no dudaba en darle todo lo que necesitara.
¿Desde cuando cambió? ¿Por qué?
Comenzó a analizar las cosas, Hakuei era toda dulzura en un principio, por que ahora lo lastimaba tan seguido, por que comenzó a hacerlo sufrir engañándolo en su cara. ¿Por qué? Sí el siempre le entregaba todo sin dudarlo, cuanto le pidiera.
Kirito camino hasta un sillón donde pudo sentarse porque ya no aguantaba la presión en el pecho, tenía ganas de llorar, de gritar y golpear a alguien, pero no podía… así que intentaba controlarse pero las lagrimas comenzaban a brotar y rápidamente quitándose los lentes, escondió el rostro entre sus piernas, sollozando en silencio como siempre lo había hecho.
Su respiración comenzaba a ser forzada y una sensación cálida le hizo sobresaltar de su soledad alzando la mirada, temeroso volteo a ver de donde provenía aquella sensación, dándose cuenta de una mano en su hombro, que tenía en los nudillos ciertos símbolos tatuados.
-Aiji?!
-Kirito, estas bien?- se sentó a su lado. Sin pensarlo Kirito se tiro a sus brazos y siguió llorando en su pecho, sollozando con dificultad, jalando el aire con fuerza. Aiji acarició sus cabellos y espero pacientemente para que este se tranquilizara- Escuche que estabas en el hospital…
-Si…- dijo aun con la cara hundida en el pecho de Aiji.
-Disculpa si no fuimos a verte, pero… Kohta dijo que sería lo mejor
-Si…
-Confíe en el, por qué es tu hermano
-Aja…
-Kirito, quieres contarme lo que paso? Vamos al auto
-Aiji- por fin levanto el rostro surcando de lagrimas y asentó con la cabeza y volvió a ponerse los lentes.
Aiji lo levanto y siguió abrazandolo para llevarlo a su auto. Y Gackt se percato de ello, sonriendo ligeramente, resignado.
-Kirito necesitará más tiempo, vamos a Chanel- el cantante les dijo a sus otros colegas abrazándoles por los hombros a ambos.
-Ah?.....-Yasu se percato de la mano de Gackt en su hombro y no pudo evitar el sonrojo.
Al llegar al auto de Aiji, después de cerrar las puertas Kirito se quito los lentes.
-Aiji…Hakuei regreso conmigo…
-Vaya, debes estar feliz
-Si…
-Pero por que paraste en el hospital?
-Yo… etto…-bajó la mirada.
-Kirito! Necesito que confíes en mí- lo toma por los hombros- Por favor, quiero ayudarte.
-Es algo complicado de contar…
-Tranquilo, poco a poco… respira
-Es un gran problema que se arraiga de mucho tiempo atrás…
FIN DEL CAPITULO 9
Siii! Por fiiin! Lo he terminado u__u disculpen la laargiisima espera de años para esté capítulo y agradezco que lo hayan vuelto a retomar esperando cumplir con sus expectativas.
Ya tengo escrito hasta el capitulo 11 … pero no lo he podido pasar a la libreta… con tanta cosa que tengo que hacer ahora que estoy en carrera u__u
Pucha! Pero prometo ya subir hasta el 11 pronto.
Muchas gracias de nuevo, por leer esté fic.
Kami camui.
- Mood:
cheerful
—Entiende, eso no importa ahora. Deberías venir a verlo, está mal… ¡No me hables así, que si por mí fuera yo ni te hablaría y lo cuidaría como tú no lo has hecho…! —Gackt discutía con la persona al teléfono y una enfermera se le acercó.
—¿Podría hablar fuera del hospital, por favor?
—Mil disculpas… —salió apenado del hospital—. ¿Moshi moshi…? —ya había colgado—. ¡Shit! —cerró el celular y sacó un cigarro, lo prendió y comenzó a fumar.
Kirito, por su parte, había deducido ya todo lo que había pasado.
—Maldito Camui, es un metiche… —De repente vio que la puerta se abrió y distinguió a Gackt.
—¿Ya despertaste, dulzura?
—¡¿Dulzura…?! ¿Tan sólo por un revolcón ya te emocionas? —dijo burlón.
—Ja, ja, ja. Aún malito no pierdes tu sentido del humor, ¿ne?
—¡Eso no se pierde, maricón!
—Ja, ja, ja, sí, ya lo veo… ¿por qué te lastimaste? —pasó sus dedos por los vendajes.
—Es algo que un maricón como tú no entendería… ¡No me toques!
—¿Ah…? Lo siento…
—¿Por qué hiciste eso, Camui?
—¿Hacer qué?
—¡No te hagas al estúpido conmigo! ¡¿Por qué me sedujiste?!
—Kirito, lo siento, eres muy lindo y no pude evitarlo. Sin embargo, en ningún momento te forcé a hacer algo que no quisieras, ¿cierto?
—Yo… —se quedó callado.
—¿Lo ves? —sonrió triunfante.
—¡¡Eres un maricón!!
—Ja, ja, ja, ja —alguien golpeó la puerta—. Adelante… —ésta se abrió y Kirito vio a aquel hombre alto, con cuerpo perfecto y piercings en la cara, con esos cabellos largos, entrar por la puerta.
—¡Hakuei!
—Bien… los dejo… —Gackt sonrió y salió.
—Hakuei, ¡¿qué haces aquí?!
—Camui… me dijo que estabas aquí…
—Ah…
—¿Qué pasó?
—Sólo… lo de siempre, un ataque de desesperación por no tener al ser amado a mi lado…
—¡No digas tonterías!
—¡No es ninguna tontería!
—¡¿Vas a chantajearme con eso?!
—¡Tampoco es chantaje, es verdad!
—Claro, como también es verdad que te revolcaste con Camui.
—¿Qué…? Yo… ¿Él te lo dijo?
—No, lo escuché de tu propia voz…
—¡¿Estabas escuchando tras la puerta?! ¡¿Por qué?!
—¿Dónde lo prohíben?
—¡Hakuei! ¡Pero como lo escuchaste, no fue nada para mí!
—Claro…
—¡En verdad! Yo… yo tan sólo te necesitaba, fue mi error, lo acepto, pero… por favor, regresa conmigo —se quitó la máscara de oxígeno.
—¡No hagas idioteces, ponte eso de nuevo!
—¡No la necesito! ¡Sólo te necesito a ti! ¡Hakuei, te amo!
—Kirito, cállate, alguien podría escucharte.
—Eso no me importa —intentó levantarse de la cama.
—¡Camui dijo que estabas débil por la pérdida de sangre y porque no tienes nada en el estómago! —lo recostó de nuevo.
—Haku… No me… —Hakuei lo miraba desafiante.
—Ya cállate, pequeño tonto… —le sonrió—. No vuelvas a hacer esas cosas mientras yo no esté, ¿sí? —notó cómo las lágrimas salían de los ojos de Kirito al escuchar sus palabras.
—¿Entonces, tú…? —Hakuei le quitó la máscara y lo besó mientras Kirito se abrazaba a su cuello. Después del beso soltó el llanto en su hombro.
—Siempre tan sensible, ése es mi Kirito… —sonrió y le acarició el cabello—. Ya pasó todo.
—Dime algo, Haku…
—¿Qué?
—¿Realmente me amas o por qué quieres regresar conmigo?
—Sí, te amo…
—Entonces, ¡¿por qué me dejaste?!
—Kirito… Sabes perfectamente que las cosas no estaban yendo bien, creí que lo mejor para ambos era alejarnos el uno del otro para no hacernos daño —secando las lágrimas de Kirito.
—¡Eso no es cierto! Si nos necesitamos, ¡¿cómo iba a ser lo mejor separarnos?!
—¡Está bien, lo siento, fue mi error!
—¡No es cierto, sólo querías estar sin mí para costarte con quien fuera!
—Se te da eso de arruinar los momentos tiernos, ¿ne? —dijo un tanto molesto.
—Sólo te digo la verdad… ¡maricón!
—¡No me hables así, Kirito!
—Contéstame, ¡¿es cierto eso?!
—¡Claro que no! ¡Sabes que aunque seas mi novio me acuesto con quien sea!
—Ha… ku… —Kirito dejó de abrazarlo y más lágrimas se asomaron por sus ojos, rodando por sus mejillas.
—¡Tranquilo! ¡¡Estaba bromeando!! —sonrió nervioso.
—¡Con eso no se juega! —le dio un puñetazo en el pecho.
—¡No me pegues!
—¡¡¡Maricón!!!
—¡Ya te dije que no me digas así! —le detuvo las manos apretándole por las muñecas.
—¡¡Yamete!! (detente) —gritó con fuerza y Gackt entró rápidamente.
—¿Qué pasa? —Gackt miró con desprecio a Hakuei.
—No es nada que te importe… sólo hace berrinche —Hakuei le apretó con más fuerza.
—¡Yamete! ¡Yamete! ¡¡Tasukete!! (auxilio) —Kirito se veía desesperado—. ¡Hanasee! (suéltame) ¡Yameteee! —gritó a todo pulmón y de una manera muy aguda haciendo que Gackt se tapara los oídos y se quedará inmóvil por tal sonido insoportable.
Mientras que Hakuei lo soltó y Kirito calló en la cama inconsciente.
—¡¡Kirito!! —Hakuei reaccionó al verlo así, se asustó.
—¡No te le acerques más! Llamaré a una enfermera —apretó el botón.
—¿Tú quién eres para decirme lo que tengo que hacer?
—Esto es lo mejor, nosotros no podemos hacer nada más.
—Señores, ¿qué pasó? —Llegó un doctor también.
—¿Podrían revisarlo? Vamos, Hakuei —Gackt jaló a Hakuei saliendo del hospital.
—No vuelvas a tocarme, ¿oíste? —Hakuei se soltó.
—Cómo si quisiera… ¡debería sentirse mal por lo que le hizo a Kirito!
—¡Yo no le hice nada, él es el que se altera!
—¡Cuando entré estaban forcejeando! Tiene las muñecas frágiles, parece que se intentó cortar las venas y se las presiona, creo que era obvio que le dolía.
—¿Cómo iba yo a saberlo?
—¡¡¿Qué no es obvio por los vendajes?!!
—¡¡Cállate!! Tú realmente no sabes nada de Kirito, no creo que haya sido el dolor lo que le pusiera así —bajó la mirada y el tono de su voz se escuchaba preocupado.
—¿A qué se refiere, Hakuei-san?
—¡No te metas más en su vida! Gracias por traerlo al hospital, pero no es necesario saber nada más. Yo lo pagaré, puedes irte…
—No se preocupe —rió—. Yo puedo pagarlo, eso es lo de menos… y si eso es lo que quiere, no voy a causar problemas… Si él me necesita ahí estaré, sin importar lo que pase…
—¡Deja de hablar como si esto fuera una telenovela! Y además, no hables como si lo conocieras, ¡no sabes nada de él! Y no tienes por qué saberlo, tú realmente no sientes más que atracción, ¡¿cómo puedes querer a una persona que ni conoces?!
—Cuando una persona te pida a gritos que le des amor con tan sólo mirarle a los ojos… lo entenderás… —se da la media vuelta y regresa al hospital.
—¡Maldito Camui! —Hakuei prendió un cigarro y se sentó en la banqueta a fumarlo.
Gackt hablaba con el doctor.
—Parece que el paciente recayó, eso es todo… ya lo estabilizamos, así que esperemos que no haya nada más de qué preocuparse.
—¿Cuándo saldrá del hospital?
—Lo mejor será que se quede esta noche en observación y mañana decidiremos…
—Doctor… —una enfermera interrumpió con un sobre, el doctor lo abrió y su expresión cambió por una de suma preocupación.
—¿Qué pasa, doctor?
—Parece que sus ondas cerebrales muestran cambios bruscos y es algo que tenemos que estudiar con cuidado para determinar el problema.
—Entiendo… ¿puedo verlo?
—Claro, pero lo mejor será que descanse.
—Sí, gracias, doctor.
—No se preocupe, hago mi trabajo —el doctor se fue y Gackt entró a ver a Kirito.
—Pobre… realmente hay algo más fuerte a parte de sus problemas de pareja con Hakuei-san… Cuando lo encontré aquella vez en el callejón fue una situación similar, aquel grito… —acarició su mejilla con ternura—. Me siento como si yo fuera el indicado para ayudarte, pero me pregunto si realmente lo seré.
Alguien golpeó la puerta.
“Debe ser Hakuei-san.”
—Adelante —para sorpresa de Gackt, a quienes vio pasar eran dos personas y ninguna de ellas era Hakuei.
—Gakuto…
—¿Taka?
—¡¡Kirito!! —el tercero, sin importarle nada, corrió hacia Kirito.
—¿Qué…?
—Hakuei nos dijo… —Taka lo interrumpió.
—¿Hakuei-san? ¿Qué planea…?
—No lo sé. Creo que ya no piensa hacerse cargo de él ahora que terminaron.
“Es cierto, ellos no saben que según parece regresaron”.
—Ah, ya veo…
—Tardamos un poco porque Yasu estaba algo ocupado.
—¡¿Yasu-san?!
—Disculpa, Gakuto-san —Yasu, el vocalista de Jan de Arc se volvió hacia Gackt con una sonrisa—. Es la primera vez que nos vemos tan de cerca, ¿no?
—Así es… mucho gusto —le hizo una reverencia.
—El placer es mío —también le hizo una reverencia—. Eres más guapo en persona —sonrió coquetamente.
—¡¿Ah?! —se apenó—. Gra… gracias…
—¡Yasu-chan! Basta, Kiri-chan está malito —Taka dijo algo fastidiado.
—Ja, ja, ja, ja, ¡tranquilo, Taka-chan! Es que a veces, hasta en los peores momentos puedes encontrar el amor de tu vida —miraba a Gackt de pies a cabeza.
—¡Eso suena tonto!
—Tal vez tenga razón, Taka —Gackt sonrió bromista y luego salió de la habitación.
—¡Kyaaa! Es tan lindo… ¿por qué nunca me lo habías presentado? ¡Taka-chan, eres un envidioso! ¡¿Por qué Kiri-chan sí lo conoce?! —Yasu jaloneaba la manga de la camisa de Taka a manera de berrinche.
—Cállate o despertarás a Kiri-chan.
—Tarde o temprano lo hará, ¡¡pero contéstame!! —lo miró suplicante.
—Pues porque si Hakuei se enterara de que me llevo con un desterrado…
—Espera, eso no explica por qué Kirito lo conoce.
—Eto…
—¿Maricones…? —Kirito había vuelto en sí.
—¡Kiri-chan! —dijeron al unísono y se acercaron a él. Yasu tomó su mano firmemente.
—¿Qué hacen aquí…?
—No te esfuerces… —Taka sonrió aliviado.
—Mariconeando… cómo tú dirías… —sonrió Yasu, con un poco de tristeza contenida.
—Eso pensé… —su mirada era débil—. ¿Quién les dijo…?
—Hakuei-san, pero eso no importa —Taka acarició su cabello.
—Quiero irme a casa…
—¡Claro que sí! Le preguntaremos al doctor, ¿está bien? —Yasu se levantó y le hizo una seña a Taka para que lo siguiera y éste lo siguió.
—Busquemos a Gakuto, él debe saber.
—¡¡Buena idea!!
—Aquí vamos de nuevo…
Sin que nadie se diera cuenta, Hakuei entró a la habitación de Kirito.
—Haku…
—¿Qué demonios pasó?
—¿Ah?
—¿Es que acaso no recuerdas…? —se sentó a su lado.
—Yo… yo… recordé un mal momento…
—Sabía que era eso… —lo abrazó—. Tranquilo, discúlpame por lastimarte.
—Haku, no es la primera vez que intento matarme… —Kirito comenzó a recordar:
*FLASHBACK*
Una habitación oscura, un chico de trece años en un rincón con un cuchillo en las manos temblorosas.
—Si ya no vivo, ella no me golpeará más… —pasó el cuchillo para cortarse las venas—. Duele ahora, pero después dejará de doler… —sonrió.
Aquella mujer de cabellos largos apareció.
—¡Shinya! ¡Shinya! —corrió a ayudarlo—. ¡¿Qué hiciste?! —lo llevó en brazos al hospital.
Una vez que ya estaba mejor y en casa, la mujer se acercó a Shinya y le dio una cachetada.
—¿Qué hice mal, mamá? —Shinya se sobaba la mejilla.
—¡Eres un estúpido, sólo preocupas a tu madre! ¡Mira lo que has hecho! ¡Chiquillo insolente! Piensa un poco —le tomó las muñecas y las apretó mientras lo jaloneaba.
—¡No! ¡Mamá, me duele! ¡Mamá! ¡¡¡Mamá!!!
—¡¡Mamá, no!! —Kirito se aferró a Hakuei mientras gritaba y su mirada parecía perdida.
*FIN DEL FLASHBACK*
—Kirito, tranquilo, ella no está aquí —lo abrazó con fuerza.
—Haku… Haku… tengo miedo…
—¡¿Miedo de qué?!
—De ella…
—Ella no podrá hacerte daño mientras yo te proteja, ¿está bien…? —le quitó la máscara de oxígeno y lo besó con dulzura, como hacía mucho no lo hacía.
—Haku… —al separarse Kirito lo miró fijamente con una mirada un tanto temerosa.
—Lo mejor será que descanses, ¿está bien? —le acarició la cabeza tiernamente con una bella sonrisa en su rostro.
—¿Te veré mañana?
—Seguro que sí —Hakuei, después de besarlo en la frente, salió de la habitación suspirando, encontrándose con Taka y Yasu.
—Hakuei-san, buenas noches —Taka lo saludó al igual que Yasu con una reverencia.
—Buenas noches, Taka-san, Yasu —les devolvió la reverencia y sonrió.
—¿Ya se va? —Yasu interrumpió rápidamente.
—Sí, no soporto verlo así.
—Entiendo. Vaya a descansar y no se preocupe, que nos quedaremos con él.
—Lo sé, muchas gracias —palmeó el hombro de ambos y se marchó.
—Pobre Hakuei-san… —Yasu veía cómo se marchaba.
—Sí, claro, ahora entiendo para qué nos llamó —se cruzó de brazos.
—¿Ah, sí?
—¡Sí! Para que nos quedáramos a cuidarlo y él regresara a Rock Ave a hacer sus “negocios” como le gusta llamarlo —Taka dijo molesto.
—¿Tú crees? —se veía realmente confundido.
—¡Olvídalo, entremos!
—Ok —Yasu siguió a Taka a la habitación.
~Continuará~
Notas:
Bien, aquí el capítulo 7 llega a su fin!! Y cada vez comienza a ponerse más bueno esto.
Jajaja, eso creo…
Muchas gracias por seguir leyendo este fic que está hecho con mucho cariño para todas las fans de PIERROT y, sobre todo, las de Kirito.
Kami Camui.
- Mood:
busy
Kirito comía todo lo que le pusieran enfrente mientras que Gackt comía despacio, saboreando todo, y además porque cuando comes lento te hace digestión y te llenas más rápido… como él solía decir. La plática era espontánea porque Kirito tenía mucha comida en la boca como para poder contestar.
Al terminar de devorar todo…
—¿Me prestas tu baño, Camui?
—Sí, claro, hay uno aquí cerca. ¿Ves esa puerta de ahí? —señalándole.
—Sí…
—Por ahí te sigues a la izquierda y una puerta de caoba, ¡ésa es el baño!
—Claro… —se levantó y se dirigió al lugar indicado.
—Si se pierde, muéstrale el camino —le susurró a una sirvienta.
—Sí, Camui-san —ésta asintió y siguió a Kirito.
—¿Puerta de caoba? ¿Por qué no sólo le pone un estúpido letrero que diga “baño”? —abriendo puertas al azar.
—Kirito-san… es éste —la sirvienta, amablemente, le mostró la puerta indicada.
—Gracias… ¡ya sabía! —entró malhumorado, azotando la puerta tras él.
Una vez puesto el seguro caminó lentamente hacia la taza y se hincó… tomó aire y cerró los ojos para después llevarse el dedo a la boca y provocarse el vómito. Comenzó su tortura, devolviendo toda la comida y llorando con desesperación.
Una de las sirvientas, que pasaba por ahí, lo escuchó y rápidamente avisó a Gackt.
—Camui-san, disculpe que lo interrumpa…
—¿Qué pasa, linda?
—Su amigo… parece que no se encuentra bien…
—¿Dónde está? —“¿Le habrá dado un ataque de asma de nuevo?” Se levantó de la mesa, pensando lo peor.
—En el baño aún…
—Bien, gracias —corrió junto con la pequeña Bell que le seguía ladrando.
Golpeó la puerta sin ningún resultado y escuchó los sollozos.
—¡Kirito-san! ¡¿Está todo bien?! —intentó abrir la puerta, pero ésta tenía seguro—. ¡Shit! ¡Kasumi-san! ¡Traiga las llaves, por favor! —le gritó a la ama de llaves, quien asintió con la cabeza y corrió a por lo que su amo le pedía. Regresó ya con las llaves y abrieron, y encontraron a Kirito frente a la taza en el suelo, llorando—. ¡Kirito-san! —corrió a abrazarle.
—Camui, ¿qué haces aquí? —se intentó soltar.
—Tranquilo —le limpió la boca con un pañuelo—. No tienes por qué sentirte mal ahora que vi esto, todo estará bien… —le sonrió con ternura mientras agarraba un pedazo de papel para secarle las lágrimas con delicadeza.
—¡Cállate! —Kirito se negaba a sus cuidados.
—Kirito-san, todo estará bien, vamos afuera.
—¡Si no me sueltas ahora, vomitaré sobre ti!
—No es necesario que siga con esto, vamos —lo levantó y lo volvió a abrazar. Kirito no quería admitir que se sentía reconfortado estando en sus brazos, así que se forcejeaba un poco.
Lo llevó a su habitación para recostarlo en la cama, pero Mei no estaba muy contenta por eso.
—Tranquila, sólo será por un momento —la gatita se erizaba.
—Ni tus mascotas me quieren —sonrió amargamente.
—¡No digas eso! Las dos son muy celosas, ¡eso es todo! …Niñas, compórtense, ¡no sean groseras! —Bell también estaba a la defensiva—. Afuera, vamos, afuera —sacó a las dos de la habitación y enseguida Bell comenzó con los aullidos—. No te preocupes, se le pasará —sonrió nervioso.
—Sería mejor que me fuera… —intentó levantarse.
—No, no, está bien así, las chicas se encargarán de las niñas… Pero necesito hablar contigo —lo vuelve a recostar.
—¡No quiero hablar contigo! ¡No quiero recostarme, me haces sentir como un inválido!
—Tonterías, entonces siéntate, pero de aquí no te vas —le sonrió y le guiñó el ojo coquetamente.
—¡Déjame! —le tiró un cojín.
-Ja, ja, ja, ¿quieres jugar?
—Baka… —le tiró otro.
—¡Esto es la guerra! —le tiró uno también.
—¿Qué te pasa? —se lo devolvió.
Así sin darse cuenta, Kirito sonreía y seguía atacando a Gackt con los cojines y tratando de esquivar los ataques de él. Gackt también disfrutaba de aquel momento, fue algo mágico; hacía ya tanto tiempo que no jugaba con nadie de esa manera.
Gackt tomó la almohada de su cama, que era una larga, y se la estrelló en la cara a Kirito dejando escapar las plumas de ésta.
—¡Itaiyo! —se quedó quieto por un momento, se cubrió la cara y comenzó a llorar.
—Eto… yo… —muy nervioso y apenado—. No quería lastimarte —tiró la almohada a un lado y lo abrazó—. Lo siento.
—¡Baka! —le mordió el brazo.
—¡Iiita! —Gackt lo soltó.
—Ja, ja, ja, ja, ¡nunca confíes en tu enemigo de guerra!
—Malo —puso carita tierna.
—¡Yo no caeré en eso! —se cruzó de brazos.
—¿Ah, no? —se tiró encima acorralándolo en la cama.
—¡¿Qué haces?! —tratando de zafarse.
—Castigándote —con una sonrisa traviesa en el rostro, para después besarle el cuello.
—¡Camui! No… —sentía aquellos labios gruesos pasando por su piel. Los besos cada vez le hacían sentir una sensación distinta. Ahora bajaba por su pecho y el forcejeo por parte de Kirito cada vez era más débil, y su respiración más agitada, con suspiros que estaban en contra de su voluntad.
Kirito deslizó sus manos para sentir el cuerpo de Gackt llegando a su cadera, la acarició un poco y después le abrió el pantalón bruscamente.
—Hey, hey, tranquilo… —le besó la oreja.
—Cállate, baka —dijo entre suspiros, sus mejillas comenzaban a ponerse rojas.
Sin importarle lo que Gackt dijera, le bajó el pantalón dejándolo con la tanga nada más. Al sentir la suave piel de sus bien definidas nalgas, sintió un escalofrío por la espalda, una sensación indescriptible, combinada con el suspiro de Gackt. Era un choque de emociones para ambos y, sin más, Kirito besó aquellos redondos labios aprisionándolos con los suyos, que parecía que encajaban a la perfección por la forma redonda. Sus lenguas se encontraron jugueteando mutuamente, mientras Kirito despojaba a Gackt de su ropa arrancándosela como podía, y si Gackt intentaba separarse de él, le mordía el labio inferior a lo que respondía con un gemido de placer.
Gackt también comenzó a desvestirlo con delicadeza, sintiendo su piel, y algo que llamó su atención: los tatuajes, que cuando pasaba sus dedos sentía los bordes, delineándolos con las puntas de los dedos, disfrutando cada instante.
Kirito tan sólo buscaba una forma de sacar a Hakuei de su cabeza, pero las actitudes suaves y gentiles de Gackt no ayudaban mucho. Le hacía pensar en que quería que Hakuei le jalara de los cabellos, le mordiera el hombro y lo golpeara para desvestirlo.
Gackt se separó por fin de sus labios y comenzó a besar sus hombros, sintiendo su aroma. Kirito ahora se concentraba en las acciones de su amante, experimentando cosas nuevas, perdiéndose en aquella fija y penetrante mirada de ojos azules, aquella seductora sonrisa, sus gemidos, su melodiosa voz, su perfecta piel blanca, sin ningún tatuaje, su suavidad y aquel olor embriagante a Platinum Egoïste. Sus labios en su pecho y bajando, cuando de pronto Kirito se encontró con algo que le sorprendió. Lo apretó un poco, era como si no creyera que fuera cierto.
—¡Ita! —Gackt reaccionó por el apretón.
“¿Esto es…?” Deslizaba su mano a lo largo. “Su…su…”
—¡Oh, dios!
“¡¿Su miembro?!” Intentó mirarlo, pero con Gackt besándole no veía nada.
—¡Camui! ¡Espérate! —lo empujó.
—¿Qué pasa? —cayó boca arriba.
—… —quedó sin palabras al verlo—. Es tan grande —dijo con la mirada perdida.
—¿Qué…? —siguió su mirada—. Ah, ¿te refieres a Mágnum? Ja, ja, ja, tranquilo, te prometo que no te dolerá —sonrió muy orgulloso.
—¡¿Estás loco?!
—¿Eh? —Kirito se tiró sobre él y lo besó de nuevo, enterrando las uñas en sus hombros.
—Si lo que quiero es disfrutarlo —le susurró al oído.
—Cómo tú quieras… —dijo sorprendido
Esta vez era Kirito quien besaba cada rincón del cuerpo de su amante con pasión, haciendo que éste comenzara a gemir rápidamente jalando el aire, dejándose llevar. Kirito llegó por fin a su Mágnum y sin más se la metió a la boca, haciendo su labor mientras Gackt apretaba las sábanas y gritaba un poco. Cuando Gackt estaba llegando a su punto y Mágnum hizo su erección, Kirito se detuvo algo forzado.
—¡¿Qué pasa?!
—Nada malo… —le contestó Kirito con una sonrisa y se sentó sobre el, metiéndose él mismo a Mágnum y gritando por aquel dolor tan placentero para él. Después, aquellos tan ya especiales gemidos de Kirito se comenzaron a escuchar, jalando el aire y de una manera rasposa.
Gackt se sorprendió mucho, pero se olvidó de ello rápidamente para empezar a mover las caderas y entrando una y otra vez, jalando las caderas de Kirito hacia las suyas, escuchando con gusto los gemidos de éste.
Kirito soportaba aquel dolor, sin embargo sus manos no se podían estar quietas. Enterraba las uñas en la espalda de Gackt, lo mordía donde alcanzara: el cuello, el hombro o la oreja. Conforme el dolor incrementaba buscaba otra manera de hacérselo sentir a Gackt, así que le jalaba el cabello o tan sencillo como golpearle el pecho con el puño.
Gackt se volvía loco con aquellas reacciones y cada vez entraba con más fuerza.
“Ahora sí lo hace como mi Haku”, pensaba Kirito mientras dejaba escapar el último grito, el de orgasmo.
“¿Terminó?” Gackt dejó de moverse lentamente y salió de el.
—¡Ah! —se tiró hacia atrás dejando las piernas dobladas, su pecho se levantaba un poco, lo que quería decir que respiraba con dificultad.
—¿Estás bien, Kirito? —se le acercó lentamente y le dio un tierno beso en la mejilla.
—Sí… bien… sólo necesito tranquilizarme.
—Ok… iré a tomar una ducha…
—Sí… —Kirito cerró los ojos y sintió cómo Gackt se levantaba y, poco después, escuchó una puerta cerrarse.
—Rayos… —Gackt estaba algo molesto, bajó la mirada y vio su Mágnum—. Eso no fue suficiente, ¿ne…? —después de un suspiro se metió a la regadera y abrió la llave de agua fría—. ¡Kusoo!
Kirito ya respiraba mejor, mientras tanto pensaba en su amado Hakuei.
“¿Por qué me dejaste…? ¿Qué es lo que hice mal? Tú eres lo único que tengo… regresa, por favor… te necesito” Se acurrucó en la cama.
—Haku… —murmuró.
Después de un rato Gackt salió con la bata de baño puesta.
—¿Todo bien?
—¿Ah…? Sí… Sí… creo que yo también tomaré un baño…
—Claro, ¡pásate!
—Gracias… —entró y cerró la puerta rápidamente.
—Vaya…
Kirito se miró al espejo. Sabía que lo que había pasado no era correcto. Pero si Hakuei ya no era su novio, no tenía nada de malo, pero si él se enteraba jamás regresaría con él.
—Maldito Camui. Éste era su plan desde un principio, lo sabía, ¡lo único que quería era sexo! Hakuei tenía razón… Me siento tan mal… Haku… —se tiró al suelo y hundió el rostro entre las rodillas—. ¡Haku no volverá por culpa de ese maldito arrogante aprovechado…! Haku, yo te amo… te amo… ¡¿POR QUÉ ME HACES ESTO?! —se levantó rápidamente y rompió un jarrón y, con los pedazos, comenzó a cortarse el cuerpo, cualquier parte.
—¡KIRITO! —Gackt intentaba abrir la puerta, pero de nuevo estaba el seguro puesto. Salió rápidamente por las llaves y abrió enseguida. Esquivando todo el tiradero llegó a él, que estaba tirado en el suelo desangrando y, al parecer, había perdido el conocimiento.
—Haku, ¿eres tú…? —volvió a desmayarse, y Gackt lo cargó para sacarlo de ahí.
—¡Llamen a una ambulancia, rápido!
—¡Sí, señor!
Cuando la ambulancia llegó dejó que se lo llevaran. Ya los alcanzaría una vez que estuviera completamente vestido.
Ya en el hospital Kirito despertó.
—¿Dónde estoy…? —no había nadie a su alrededor, tan solo se escuchaba aquella máquina que medía su pulso.
Gackt se encontraba afuera hablando por celular.
~Continuará~
Notas:
Bien, aquí el capítulo 7 llega a su fin!! Y cada vez comienza a ponerse más bueno esto.
Jajaja, eso creo…
Muchas gracias por seguir leyendo este fic que está hecho con mucho cariño para todas las fans de PIERROT y, sobre todo, las de Kirito.
Kami Camui.
- Mood:
anxious
Los días pasaban; Kirito seguía ocultando su enfermedad a todos los miembros de PIERROT. Sin embargo, ellos no eran nada tontos y sospechaban, sobre todo su hermano Kohta, que era el que más lo conocía y sabía que había tenido ciertos indicios de bulimia desde joven. Fue como una secuela después de los sucesos con su madre. Pero Kirito se negaba a ser ayudado, negaba tener aquella “absurda enfermedad”.
Aiji buscaba con desesperación ayudar al ser que más quería sin obtener muy buenos resultados. Lograba tranquilizarlo por poco tiempo en la cama. Pensaba que lo mejor era que Kirito dejara a Hakuei, pero él seguía negándose.
—Él aún me ama, ¡es sólo que últimamente ha estado de mal humor! ¡Es todo!
—¡Sí, pero eso no justifica el cómo te ha dejado! ¡Ya casi te desfigura el rostro! Tienes los ojos hinchados de tanto llorar, la cara también por los golpes, has estado a punto de morir por un ataque de asma que él te provocó y que no te ayudó. Te dejó solo y sin tu medicina. ¡Yo tuve que ayudarte, él no estaba ahí! ¡Yo sí! Te he estado apoyando; no solo yo, Takeo, Jun y Kohta también. No estás solo. ¡Y tampoco estás gordo! Cada día estás más delgado, ¡incluso más que yo! Cada día duermes más porque no tienes fuerza, estás sin ánimo, débil, pálido… ¡Deprimido! ¡Kirito, te estás muriendo frente a mí! ¡Por favor, no te dejes! Toma mi mano, te doy mi ayuda. Acéptala, cariño, mi Kirito… te quiero tanto... —lo abrazó y lo besó con fuerza, llorando.
—Aiji…
Esa noche durmieron juntos. Aiji lo acariciaba con ternura demostrándole lo mucho que lo quería. Kirito aceptó ese cariño y durmió entre sus brazos, dejándose querer.
Se sentía más apoyado, sin embargo no se venían muchos cambios. Lloraba por las noches en brazos de Aiji y por las tardes miraba cómo Hakuei lo engañaba con distintos chicos. Y más tarde, por alguna u otra razón, se molestaba con él y lo golpeaba. Era como una rutina hasta, que después de unas semanas, Hakuei no soportó más.
—Kirito, escúchame bien. Ya no quiero seguir con esto —lo levantó del suelo donde estaba, le limpió las lágrimas y lo miró serio.
—¿Qué… pasa…?
—No soporto tu actitud, ¡cada día te pones peor! Mírate nada más, ¡tan frágil y demacrado! Kirito, hasta aquí llegamos como pareja.
—¡¿Qué?! —Kirito se tiró al suelo enseguida—. No puedes dejarme, por favor… ¡tú aún me quieres! Hakuei, tú lo eres todo para mí. No me dejes, por favor, Hakuei, yo te amo, yo te amo mucho. Por favor, podemos arreglar nuestros problemas juntos, haré lo que quieras, lo que sea, ¡pero no me dejes!
—Lo siento, pero yo ya no te quiero, ¡y no insistas, que es patético! —le dio una cachetada y se marchó dejándolo ahí, dejándolo hundirse en su propio ser.
Kirito no podía creer lo que había pasado, era una pesadilla… de la cual no podía despertar, por más que quisiera. Ahora ya ni Aiji calmaba su dolor, tan sólo se la pasaba en la cama sin comer, vomitando lo poco que había en su estómago, lo que le obligaban a comer de vez en cuando. Ni la pasión de Aiji, ni la ternura de Kohta lo tranquilizaban. Seguía igual, deprimido, sin bañarse, con las mejillas húmedas de tanto llorar, pero ahora ni lágrimas tenía, todas las había derramado ya.
De repente, entre el silencio de su sollozo, escuchó la canción de “Creatur”.
—¿Ah…? ¿Quién será…? —tomó el celular rápidamente con la esperanza de que fuera Hakuei, pero en la pantalla sólo vio el nombre de “Camui”—. ¿Quién será? —contestó con desánimo—: Moshi, moshi, Kirito desu… ¿Quién llama?
—Gakuto desu…
—¿Gakuto?
—Sí… ¿me recuerdas, chico pop?
—Ah, Gakuto… ¿qué demonios quieres?
—¿Estás bien? No te escuchas muy bien que digamos…
—Es algo que no te importa.
—No se me hace raro tu buen trato… pero tan sólo quería verte, estuve pensando en ti, y pues quería verte, invitarte a comer algo, ¡más bien a cenar aquí en mi casa! Te invito. ¿Aceptas?
—No, me siento mal… otro día será.
—¡Por favor! Paso por ti en una hora, nos vemos.
—¡No!
—Adiós… —Gackt colgó.
—Baka… —tiró el teléfono y se vuelve a acostar.
Después de un tiempo Aiji golpeó su puerta.
—¡Te buscan!
—¿Quién…?
—¡Gakuto-san!
—¿Ah? —abrió la puerta y Gackt entró—. ¿Quién te dejó pasar?
—Aiji-san —sonrió ligeramente.
—Bien, ¿qué demonios quieres?
—Sólo… viene a verte… ¿no puedo?
—No.
—Bueno, yo estaré abajo por si alguien me necesita —Aiji se fue algo molesto.
—¿Por qué no quieres verme? —Gackt se acercaba lentamente a Kirito.
—Porque no quiero ver a nadie. No te sientas importante, que la cosa no es personal —Kirito se recostó en su cama sin darle importancia.
—Ok… no lo siento personal, pero, ¿por qué estás molesto? ¿Quieres contarme?
—¿Qué te hace pensar que yo te contaría mis problemas?
—No entiendo por qué me tratas así, si tan solo quiero ser tu amigo.
—Bueno, pero yo no quiero, ¡¿satisfecho?! —se levantó de la cama.
—Está bien, no te molestes más, tan solo quería invitarte a cenar. Vamos… —lo toma por el brazo para llevárselo.
—¡No quiero, Camui! ¡Entiende! No me siento bien —Kirito soltó el llanto inconsolable lleno de coraje.
—Taka me contó lo que sucedió… tan sólo quería ayudarte como amigo que soy.
—Tú no eres mi amigo, ¡¿entiendes?!
—Tranquilo —lo abrazó a su pecho con ternura.
—Camui… —no se resistió más y continuó llorando aferrado a su pecho.
—Salir a despejarte te ayudaría mucho, ¿sabes? Ven conmigo —le levantó el rostro por la barbilla para mirar sus ojos con aquella mirada seductora.
—Llévame… —cerró los ojos dejando salir dos lágrimas más.
Gackt lo ayudaba a caminar para que se tomara un baño. Lo esperó pacientemente mientras veía con cuidado la decoración de la habitación: ángeles en pinturas, figuras de cerámica y muchas velas aromáticas. Cuando Kirito terminó de bañarse salió con la bata de baño y la mirada melancólica.
—Oh… ¡saldré para que puedas vestirte! —dice Gackt apenado al verlo.
—No te preocupes —sin mirarlo se dirigió al closet para tomar su ropa mientras Gackt salía.
Espero una vez más y, cuando éste estaba listo, salió.
—Bien, vamos —le extendió la mano con aquella sonrisa que tanto desconcertaba a Kirito.
—Hum... —asintió con la cabeza, le tomó por la mano y mantuvo la mirada baja.
—Kirito, ¿adónde vas? —Jun los encontró escaleras abajo.
—Iré con Camui a tomar algo…
—Ah… Camui-san…
—Mucho gusto. Usted debe ser Jun-san, el guitarrista, ¿ne? —una sonrisa amigable se pintaba en aquel bello rostro.
—Sí… mucho gusto —le devolvió una sonrisa amigable. Sabía que esa clase de personas no podía dañar a su amigo.
—Avísales a los demás, por favor… regresaré más tarde… —ni un poco de alegría demostraba.
—¿Llevas tu celular?
—¿Ah…? No… ¡iré por él! —soltó la mano de Gackt y subió las escalera apresurado.
—Es un poco distraído, ¿ne? —Gackt trataba de hacer plática.
—Sí… pero yo diría que mucho —rió un poco.
—Yo sé que ustedes están muy preocupados por él, por las cosas que pasaron con Hakuei-san, pero les pido de la manera más atenta que confíen en mí. Yo tan solo quiero ayudarle a pensar en otras cosas.
—Muchas gracias por su preocupación, Camui-san… Lo dejo en sus manos —Kirito bajaba de regreso.
—¿Ya nos vamos? —Gackt le extendió la mano nuevamente.
—Hum… —la tomó con temor.
—Que les vaya bien, ¡diviértanse! —Jun los despidió en la puerta.
—¿Crees que esto sea correcto, Jun? —Aiji apareció tras él.
—No lo sé, Aiji, pero creo que él no quiere estar con ninguno de nosotros ahora…
—¿Qué pasará con PIERROT?
—No lo sé… no lo sé… —mirando el auto de Gackt saliendo de la avenida.
—Kirito, tienes unos buenos amigos, ¿sabes?
—El que me hayas convencido de venir contigo no significa que puedas comenzar a entablar una conversación sobre mi vida personal conmigo —se cruzó de brazos y miró la ventana.
—Ja, ja, ja, mil disculpas —dijo algo molesto—. ¡Pero tan solo me preocupé por ti!
—Pues no necesito de tu preocupación.
—Bien, ¡olvidemos el tema! ¡No quiero que la noche se arruine!
—¡Eres el único que lo arruina!
—¡Puff! —suspiró.
Llegando al castillo de Gackt…
—Pasa, la cena nos está esperando.
—Oh, gracias… ¡ya me dio un poco de hambre! —se sentó en el comedor.
—Ja, ja. —“Es tan lindo…” Sonrió y se sentó a su lado.
Llegaron a una habitación dentro de la misma casa, Kirito prendió una luz tenue y se acerco al chico, mirándolo fijamente a los ojos.
-¿Nunca lo has hecho?
-¿Hacer qué?
-¿Me quieres engañar?
-No entiendo de qué me habla…
-¬¬ -le besó la mejilla cerca de los labios, parándose en las puntas de sus pies.
-¡Kirito-san! -se sonrojó y se alejó inmediatamente.
-No pasa nada malo, ¡después de todo tu líder te vendió!
-¿Me vendió? -perdió la mirada mientras Kirito lo jalaba despacio hacia abajo para que se acostara en el suelo.
-Relájate y tan sólo déjate llevar por el momento; cierra los ojos y no sufrirás. Tan sólo quiero lastimarlo a él, no a ti. Disculpa que te utilice -besa sus labios con ternura. Asagi se abrazó al cuello de Kirito y lo besó de manera apasionada haciendo que el momento se hiciera más candente. Kirito le quitaba aquellas prendas que cubrían su blanca piel, mostrando su delgado cuerpo mientras que Asagi, con miedo, se atrevía a bajarle el cierre del pantalón, pero poco a poco se atrevía a más, dejando salir su pasión y la honestidad en cada uno de sus besos.
Ya despojados de la ropa los dos separaron los labios para observarse mutuamente desnudos. Una sonrisa se dibujó en el rostro de Kirito y enseguida se reflejó en el rostro de Asagi una ligera sonrisa. Asagi miró de una forma seductora, como pidiéndole que empezara en ese momento, antes de que se arrepintiera. Kirito recorrió su suave piel con las manos sintiendo cómo éste se estremecía y soltaba gemidos repentinos con su aguda voz. Sin más, Kirito apretó las nalgas de Asagi con fuerza y abriéndolas al mismo tiempo. Asagi soltó un grito al instante y después enterró las uñas en la cabeza de Kirito a manera de reclamo. Kirito las sobó un poco y después continuó su paseo hasta llegar a los pies.
-¿Sabes? Eres muy lindo…
-Gracias… -se incorporó cubriendo su rostro entre sus cabellos, y con aquella mirada sensual, dejándose ver entre cabello y cabello, se acercó a Kirito y lo tumbó con fuerza, quedando Kirito con las piernas dobladas hacia atrás (como una w).
-Auch…
-¿Le dolió? Qué bien -sonrió maliciosamente y se agachó para besar su pecho. Dándole a éste leves mordidas de vez en cuando, meneaba las caderas que mantenía en lo alto.
-“Y creía que no tenía experiencia, ¡ja!” -Kirito cerró los ojos y recordó aquellos mordiscos que Hakuei solía hacerle, aquellos rasguños y puñetazos que él solía darle, esos golpes que Hakuei le devolvía, aquel salvajismo con el que tomaba sus caderas y lo penetraba, excitándose un poco más. Asagi, por otro lado, no pensaba en otra persona más que con el que estaba en ese momento. Tal vez al principio había recordado las manos de Kisaki arrancándole la ropa sin su consentimiento pero era algo que prefería no recordar, no podía borrarlo de su mente pero sí lo podía alejar. Así que, sin ningún permiso, tomó el miembro de Kirito y se lo llevó a la boca.
-¡Espera! -Kirito reaccionó-. Antes de esto, dime…
-¿Ah? -se lo sacó de la boca.
-¿Eres seme?
-Nunca lo he hecho.
-¿Prefieres ser uke?
-No lo sé, nunca lo he hecho de otra manera.
-Ok, no lo cambies, pues… ejem… ¡continúa!
-Hai… -se lo volvió a meter a la boca y comenzó su labor, lo que al juzgar por Kirito lo hacía muy bien, haciéndole olvidar por esos momentos a Hakuei, concentrándose en los cabellos rojizos que rozaban su entrepierna y los delgados dedos que atrapaban su miembro.
Cuando Asagi terminó, él mismo se sentó sobre Kirito dejándolo impresionado, mirando su rostro sudando. A pesar de que sudaba se veía hermoso, los cabellos rojizos pegados a su rostro, a su cuello y su pecho, la mirada encendida y la lengua juguetona que se limpiaba el semen de los bordes de la boca. Era una imagen que estaba dispuesto a recordar por el resto de su vida. Hacía lo posible por que aquellos gemidos se oyeran lo más placenteros posibles, moviendo las caderas con fuerza. Era su segunda vez como seme, y quería hacerlo mejor que la primera. Enseguida comenzó a gemir de aquella manera tan peculiar como sólo Kirito puede hacerlo, como rasposa, algo extraño pero excitante para quien lo escucha.
Sus cuerpos se movían juntos, los gemidos y suspiros eran el único ruido que escuchaban; el sudor de Asagi caía en el pecho de Kirito o en cualquier otra parte, las uñas de Asagi se enterraban en los hombros de su amante. El movimiento se volvía más rápido, el dolor aumentaba y Kirito seguía gimiendo rasposamente.
Al llegar al clímax, Asagi echó la cabeza para atrás y de su garganta dejó escapar ese gran grito de placer con fuerza, con aquella voz tan bella que tiene. Kirito, un poco después, también llegó al orgasmo haciendo ruidos extraños, como si estuviera quedando sin aire.
Cuando terminaron, Asagi se salió de él y se tiró al suelo, cansado.
-¿Te ha gustado o te arrepientes? -le preguntó Kirito con una sonrisa.
-Me gustó… -entre suspiros contestó.
-Bien… cof, cof… vamos -se levantó y se puso los pantalones.
-¿Adónde?
-¡Con Hakuei!
-¿Ah? -se puso el kimono y lo cerró sin ponerse nada más abajo y siguió a Kirito, quien había salido de la habitación.
-Estamos aquí -abrió la puerta de golpe y se encontró a Hakuei desnudo en su silla de cuero, fumando.
-Tardaron mucho… -con una sonrisa retorcida, pero contento.
-¡Shion! –Asagi, al verlo tendido en el suelo, desnudo y con unas correas en el cuerpo, latigazos marcados en la espalda, los ojos vendados y gotas de sangre a su alrededor, corrió a su cuidado desesperado.
-Tranquilo, parece que no aguantó mucho, pero está bien.
-¿Lo vas a obligar a continuar? -Kirito lo miró con desprecio.
-Por supuesto, a divertirnos, ¿no? -Hakuei se levantó y se dirigió hacia Kirito cerrando la puerta-. No tendré piedad con nadie -le bajó el pantalón bruscamente a Kirito.
-A mí puedes golpearme cuanto quieras, pero ¿por qué a ellos también?
-Me gusta oír sus gritos de agonía.
-Claro… -dijo molesto.
-No me importa lo que pienses, ¡eres sólo mío! -lo acorraló fuertemente contra la puerta y mordió su oreja-. ¡Que el juego comience! -lo jaló y lo tiró junto con Asagi y Sino. Estando los tres en el suelo tomó el látigo y sonrió retorcidamente, como solía hacerlo.
-Hakuei-san… -Shion se incorporó con dificultad-. No lastime a Asagi.
-Baka, no te sientas importante por haber tenido sexo conmigo antes. ¡Eso no te derecho de nada! -le golpeó con el látigo en la mejilla.
-¡Shion! -Asagi le sobaba la mejilla y, sin darse cuenta, Hakuei le arrancó el kimono dejándolo desnudo.
-Qué bello cuerpo tienes -le pasó el dedo por el pecho y bajó lentamente-. ¿No crees, Kirito?
-Sí…
-Veo que lo disfrutaron -le amarró el látigo sorpresivamente al cuello de Kirito.
-Sí, ¿y qué? -contestó algo asustado.
-Qué valiente -lo jaló hacia él-. ¡Baka! -le estrelló la cara contra el piso.
-¡Kirito-san! -Asagi estaba asustado.
-Tranquilo… ¿Asagi?
-Sí…
-No pasa nada, lindura -se tiró sobre él, acorralándolo.
-¡Hakuei! ¿Acaso no piensas tocarme? -Kirito se levantó furioso.
-¿Ah? Tranquilo, puedes jugar con Shion, ya te atiendo.
-No quiero, ya ni ganas tiene de hacer algo. Yo te quiero a ti -lo miró suplicante.
-Kirito… -se levantó y abrazó a Kirito-. Pero qué celoso eres, cariño -le besó la frente-. Pero, ¿crees que eres el único que puede disfrutar? -se levantó y del cajón sacó otro juego de correas que le puso lentamente a Kirito, besando cada parte de su cuerpo.
-Hakuei… -suspiró, cerrando los ojos, dejando que Hakuei le amarrara bien la última correa, y lo besó en los labios apasionadamente.
-Yo te quiero, no te preocupes… Hey, Asagi, ve a mi escritorio y del cajón izquierdo saca lo que hay y hazme el favor de ponértelo, ¿sí?
-¡Sí! -se levantó apresurado e hizo lo que le habían pedido, colocándose la venda al último.
-No tengas miedo, y gatea hacia mí.
Asagi obedeció sin más, llegando con Hakuei y Kirito.
Hakuei comenzó el juego masoquista; Asagi tan sólo gritaba, amarrado a un rincón con esposas. Kirito lamía el miembro de Hakuei, y así se hicieron el placer y el sufrimiento.
La sangre manchó la alfombra, Asagi quedó tumbado al lado de Shion con lágrimas secas en las mejillas. Kirito, estaba al lado de Hakuei, recostado en su pecho, respirando con dificultad, y con la sangre corriendo por la comisura de los labios.
-¿Estás bien? ¿Necesitas tu inhalador?
-Sí… -Hakuei se levantó dejándolo con cuidado en el piso y regresó con el inhalador.
-Aquí tienes -le dio un disparo en la boca-. ¿Mejor?
-Sí… -se volvió a recostar en su pecho-. ¿Qué haremos con ellos…?
-Los dejaremos descansar, que tomen un baño y que regresen a su casa.
-Ok… ¿los llevaremos a la habitación?
-¡No! Déjalos ahí, se ven muy tiernos así.
-¿Tiernos? ¡Mejor ayúdame a llevarlos a la cama!
-Está bien, pero eres demasiado bueno -cargó a Shion, quien se quejaba un poco.
-Está pesado… -Kirito cargó a Asagi con dificultad, arrastrando los pies de éste.
Al llegar a la habitación de Hakuei, los recostaron en la cama y Kirito le quitó las correas a Asagi, que habían dejado marcas en su piel.
-¿Qué esperas? ¡Quítaselas a Shion también!
-Ok… -dijo Hakuei riendo. Se las quitó y las puso a un lado.
-¿De dónde sacas todo esto?
-Ya sabes, jajaja -lo besó en la frente y Kirito se desplomó en sus brazos-. ¡¿Estás bien?! ¡¡¿Kirito?!! -estaba inconsciente. Lo llevó al baño y lo recostó en la bañera para ponerle alcohol en la nariz-. Cariño, despierta -con desesperación movía el algodón hasta que Kirito reacciono y abrió los ojos lentamente-. ¿Qué te paso?
-No lo sé… tengo hambre… es todo.
-Tomemos un baño y vayamos a comer, ¿ok?
-Ok… hace un rato que me estaba mareando…
-¿Por qué no me dijiste? ¡Baka! -rió con preocupación y lo abrazó para después abrir la regadera.
-¡Wa! -se levantó de golpe por el agua fría.
-¡Jajajajaja! ¿Está fría?
-Sí… entra tú también -lo jaló con él.
-¡Kirito! -se cayó sobre él y se mojaron juntos, mientras se miraban mutuamente y se besaban con cariño.
Al terminar el baño de caricias y amor salieron abrazados y románticos. Asagi les miraba débilmente.
-El baño lo pueden usar. Vamos a comer; si quieren algo bajen después -Hakuei se vestía sin mirarles.
-¿Me ayudas a ponerme los pantalones…? No me puedo agachar…
-¿Por qué? -se acercó a Kirito para ayudarlo.
-Me mareo…
-Está bien…
Después de ayudar a Kirito a vestirse, salieron de la habitación y, después de que Kirito comiera todo lo que encontrara a su paso, subió corriendo al baño.
-¿Te sientes bien?
-Sí, ¡sólo necesito el baño! -se metió corriendo y cerró la puerta.
-Parece que llevaba mucha prisa, ¿no? -le sonrió a Asagi.
-Eso creo… -poniéndose alcohol en las heridas.
-Kirito, voy a entrar -abrió la puerta y se encontró a Kirito hincado frente al escusado devolviendo todo-. ¡No otra vez! -dice con fastidio.
-¡Hakuei! -se limpió con la mano-. Yo…
-¡Deja de vomitar!
-¡No puedo, comí demasiado!
-Eso no es cierto… -Kirito volvió a vomitar ignorando a Hakuei-. ¡Deja de hacerlo! ¡Carajo! -lo levantó por la fuerza-. ¡Vamos! -Kirito vomitó aún de pie-. ¡Dios! Mi baño… ¡Tú lo limpiarás! -lo soltó y salió del baño molesto dejando a Kirito en el suelo, llorando y golpeando el suelo con desesperación.
-¡¿Por qué?! ¡¿Por qué…?! ¡¿Es que acaso no le gusto por que estoy gordo?! ¡Si es por eso…! -devolvió todo en el escusado de nuevo.
Mientras tanto Hakuei furioso salió de la habitación. No era la primera vez que Kirito vomitaba después de comer tanto; de hecho, había estado sospechando que vomitaría todo al final, eso era algo que le enfurecía: su debilidad, su enfermedad. Eso no era normal. No sólo tenía bulimia, también una anemia segura, ya que se mareaba con frecuencia y cada día se veía más pálido y delgado, demacrado. Sin embargo tampoco hacía muchos esfuerzos por ayudarlo, siempre se rendía tan fácil… Lo dejaba solo, sin ayudarle, al punto de la desesperación y golpearlo. Pero esta vez había resistido más, pero no por mucho tiempo, por eso prefirió dejarlo solo, sin ser ésta la mejor opción.
~Continuará~
Notas:
Bien, aquí el final del capítulo 6… estoy terminando el 7 aún, así que espero lo quieran leer n_n Me da gusto que sigan leyendo, mil gracias por su preferencia.
Últimamente no tengo tiempo para nada. Me he puesto a investigar sobre las distintas enfermedades tratadas en este fic, para que mejore todo esto.
Este fic, creo que es el más difícil que me he escrito…
Gracias a todas de nuevo.
Kami Camui
-Mamá, ya me voy a la escuela -el pequeño niño le sonreía a su madre.
-Claro, Shinya, ve con mucho cuidado. Regresa temprano a casa, te estaremos esperando -la mujer cargaba a un bebé que despedía a Shinya alegremente.
De repente aquella escena se volvió borrosa y todo se tornó oscuro, y se visualizó una habitación donde un niño estaba cubriéndose la cabeza con las manitas mientras aquella mujer demacrada y de cabellos largos negros le daba cachetadas al niño que nombraban Shinya, lo sacudía y le gritaba insultos, echándole la culpa de algún suceso.
-Pero ésta es para que aprendas, Shinya, siempre me estás desobedeciendo -lo tomó por el cabello y lo jaló fuera de la habitación-. ¡Ahora, verás! -la mujer tomó la escoba y comenzó a golpearlo.
-¡Noo! -Kirito se levantó de golpe agitado y sudando.
-¿Qué pasa? -Hakuei se levantó alarmado y lo abrazó.
-Soñé con ella de nuevo -se acurrucó en el pecho de Hakuei y soltó el llanto inconsolablemente.
-Tranquilo, yo estoy aquí, ella no te hará daño… -lo abrazaba con fuerza para hacerlo sentir reconfortado.
-Hakuei, dime que me quieres…
-Kirito… ¡te amo! -le tomó el rostro con delicadeza y lo besó con pasión, recostándolo en la cama nuevamente. Kirito se dejó llevar por el cariño que Hakuei le daba en ese momento, cerrando los ojos.
Después de esperar un rato para que se tranquilizara, Hakuei se levantó de la cama.
-¿Adónde vas?
-A bañarme. ¿Quieres acompañarme? -una sonrisa torcida se pintó en el rostro de Hakuei.
-Eto… ¡está bien! -se levantó con una sonrisa traviesa y se abrazó a la cintura de su pareja recargándose en su pecho para sentir su calor.
-¡Al agua, peces!
-¡Y centauros también!
-¡Jajajaja, también! -Hakuei lo soltó y echó la carrera hacia el baño seguido por Kirito.
Hakuei comenzó a jugar y lo mojaba, lo que molestaba a Kirito, y éste se lo devolvía también como niños jugando (¡Bien irresponsables! ¡¿Qué no saben que con el agua no se juega?!<---Kami). La sonrisa de Kirito era amplia y sincera, lo que hacía que en el rostro de Hakuei se reflejara una igual, tierna y cariñosa. Cuando terminaron los jueguitos y comenzaron a bañarse, un ruido interrumpió aquel bello momento de dulces caricias y detalles del uno con el otro.
-¡Hakuei! Apúrate, hay cosas que hacer, ¿recuerdas? -Gisho golpeó la puerta.
-¡Ya voy, carajo! -le contestó con fastidio.
-¡Qué maricón! Lo hace mandamás porque sabe que estoy aquí… ¡Qué maricón!
-Jajaja, ¿tú crees?
-¡JA! ¡Me canso, ganso, que es por eso! ¡Qué si no! El muy maricón se hubiera metido a bañarse contigo ¬¬
-Jajaja, celosito… -le besó le mejilla y comenzó a lamerle la oreja.
-¡Haku! ¡Déjame! -se forcejeó para zafarse, pero la risa le ganó.
-¡Por eso me gustas! Tú eres al que yo quiero -le miró a los ojos con una sonrisa, como aquellas que sólo él podía darle a Kirito.
-¡¡Haku!! -se aferró a él.
Sin más, dieron fin al baño y se arreglaron para que cada quien siguiera con su vida. Después de todo, había trabajo que cumplir.
-Haku, ¿te acompaño? -dijo tierno.
-Claro, me parece magnifico. ¡Así no me aburro en la oficina!
-¿Te haces burro? ¡Mejor no voy, que no quiero verte como pinocho! (Disney)
-¡Kirito baka!
-¡Jaja! Vamos pues, ¡que si no, van a venir a llamarte de nuevo!
-Sí…
Aquella tarde era tranquila; Hakuei no tenía tanto trabajo como de costumbre, las cosas en la avenida estaban tranquilas. Kirito se sentía bien con tan sólo mirarlo. Mas por la noche, Hakuei le pidió un favor a Gisho por teléfono. Sin embargo, Kirito no había prestado atención de la conversación. Al poco tiempo, Gisho interrumpió.
-Hakuei, los chicos a los que pediste llamar…
-Ok, hazlos pasar -le interrumpió.
-¿Ah? ¿Para qué? -Kirito preguntó curioso.
-Vamos a negociar un poco -Hakuei sonrió retorcidamente como cuando algo sucio se le ocurría.
-¿De nuevo?
-¡¿De qué hablas?! Mira, no vayas a empezar con tus dramas. ¡Si quieres irte, éste es el momento! ¡¡Y si quieres ver cómo me los jodo, entonces quédate!! -Hakuei se levantó de la silla muy molesto, gritándole. Kirito tan sólo se quedó callado y se sentó molesto, sin mirarle.
Unos chicos de look visual entraron. Había un chico alto que en lo particular llamó la atención de Kirito con aquella mirada fría.
-Pasen, siéntense. ¿Quién de ustedes es el líder?
-Soy yo, Hakuei-san -un chico de cara regordeta dijo.
-Bien. ¿Con quién tengo el gusto?
-Kisaki…
-Kisaki-san, chicos Syndrome, es un placer tenerlos en Rock Aveniu y poder ayudarles para que aquel sueño de fama sea alcanzado con éxito. Yo, como pilar, les ayudaré en lo que sea posible. ¿A qué me refiero con Pilar? Pues autoridad máxima aquí en Rock Ave.
-Muchas gracias -dijeron todos a coro e hicieron reverencias.
-Bien, ahora a lo importante: como banda indie que son necesitan un buen apoyo para sustentar todos sus gastos. Hablemos del presupuesto -Kirito observaba a Hakuei hablar y de reojo veía a aquel chico callado.
-¿Presupuesto?
-Sí, el dinero con el que contará para sus gastos como banda, cuál será su ganancia y qué se designará para gastos extras. Debemos de organizar muy bien nuestro dinero, chicos, sobre todo en la etapa en la que están.
-Oh, vaya, muchas gracias, estoy dispuesto a escuchar sus propuestas.
-Bien, así me gusta. ¿Qué les parece (x cantidad)?
-Estaría bien para empezar -no muy convencido Kisaki observaba a todos y respondió.
-Pero… si tú me das algo a cambio yo puedo darles un 20% más, y buenos beneficios, ¡y si la cosa es muy buena el porcentaje aumenta! ¿Conviene o no conviene?
-¿Qué le puedo ofrecer que sea de su interés? -dijo Kisaki un poco confundido.
-Veamos… -se recargó en sus silla, se llevó una mano a la barbilla y miró a todos detalladamente-. ¡Ese chico! -señalando a uno de cabello castaño.
-¡¿Shion?! No entiendo.
-No te preocupes… ¿qué es lo que hace en la banda?
-Batería.
-Podrá seguir tocando como siempre, de eso no te preocupes, no me lo quedaré mucho tiempo y tampoco le disgustará -sonrió maliciosamente mirando a Shion.
-¿Quiere que lo venda?
-Algo así. Pero no lo veas así, velo como un beneficio para la banda. Si no se oye muy feo, ¿no crees? -Kirito se levantó y se acercó a Hakuei para susurrarle algo.
-Quiero al chico de en medio.
-¡Tú!
-¡Lo quiero! Es lo menos que merezco, ¿no?
-¡Cállate…! Ejem… ¿te parece si el chico lindo de rojo nos acompaña también? Convirtiendo el 20% en un 40% con beneficio incluido, ¿conviene o no conviene?
-¿Asagi? -Kisaki lo miró y éste asintió.
-Si Asagi se queda yo también -Shion contestó decidido.
-Oku… trato hecho…
-Bien, qué buen líder eres. Sabes lo que es mejor para tu banda. ¡Chicos, les espera un gran futuro! Ahora sólo firma esto, Kisaki-san.
-Hum -asentó y firmo sin más.
-Perfecto, pueden retirarse, a excepción de Asagi y Sino. Gracias, fue un placer hacer negocios con ustedes -todos se levantaron, menos los chicos mencionados, y después que éstos salieran, Asagi habló.
-¿Qué tenemos que hacer?
-Tan sólo divertirte, mi bello amigo -Hakuei se acercó a él y lo observó detalladamente de pies a cabeza.
-¿Divertirnos? ¿Cómo? -Shion lo interrumpió.
-¡Ya verán, no coman ansias!
-Hakuei, ¿puedo llevarlo a otro lado? -Kirito preguntó aún con tono molesto.
-Está bien, pero luego hablamos al respecto.
-¡Sí, sí! -dijo en como dándole el avionazo. Tomando la mano de Asagi, lo sacó de la habitación.
-¡¡Por cierto!! -Hakuei los alcanzó afuera-. ¡Cuando terminen la primera vez, regresen!
-Sí… -se va con fastidio sin mirar atrás.
-No entiendo… Kirito-san, ¿qué pasa? -Asagi preguntó confundido.
-Tranquilo, no voy a hacer nada que no te guste.
Cuando amaneció, Kirito vio a Aiji desnudo a su lado.
-“Aún no lo creo… Lo hice… se lo hice… ¿yo…? ¡¿Semen…?!” -lo miraba dormir-. “¡Como sea, lo hecho, hecho está! Y mi Haku no tiene que enterarse… Se que está mal lo que hice, ¡pero a fin de cuentas él no vino cuando necesitaba de su cariño! -se levantó algo molesto de la cama y se metió al baño.
Aiji se despertó y decidió irse a su habitación para bañarse. Salió sin decirle nada a Kirito, así que, cuando esté salió, ya no lo encontró.
-¿Aiji se fue…? Qué raro… pero qué bueno… ¿Estuvo bien que lo haya hecho? ¿No crees que le estás dando alas como dicen? Tú no lo quieres, sólo como amigo, y ayer lo hiciste porque necesitabas amor, y él en cambio se entregó… -Kirito hablaba con su ángel guardián que veía en el reflejo del espejo-. Tal vez se moleste conmigo, pero él se lo buscó. ¡Él era el que quería, no yo! Realmente sólo se aprovecha de mi citación.
Terminó de arreglarse y bajó a desayunar. Todo estaba normal, como si nada hubiera pasado. Encontró su mirada con la de Aiji y la esquivó sin razón alguna, lo que hizo sentirse mal a Aiji.
-Buenos días, Kirito, ¿quieres desayunar algo en especial? -Takeo salió de la cocina con una sonrisa.
-Buenos días, Takeo-kun. No te preocupes, ¡lo que hayas hecho estará bien! -se sentó.
-¿Seguro? ¡Luego te quejas! -Kohta le dijo burlón.
-Si dije que no habrá problema, es porque no lo habrá. ¡No te metas, Kohta-chan!
-Jajaja, está bien, onii-san.
-Buenos días, Kirito, ¿cómo dormiste? -Aiji se sentó a su lado.
-Eto… bien. ¿Por qué lo preguntas?
-¡Nada más, hoy te ves mejor que ayer!
-¿En serio?
-Debe ser porque durmió bien -interrumpió Jun.
-¿Tú crees? -Aiji sonreía.
-Tal vez. Como sea, espero que Hakuei venga a verme hoy –suspiró.
-¡¿De nuevo con eso?! ¡Deberías olvidarlo!
-¡No puedo, Aiji, lo amo! ¿Entiendes?
-Jajaja, sí, ya déjalo, Aiji -se burló Jun.
-¡Puff! Está bien -refunfuñó.
El desayuno fue divertido, como siempre lo había sido. Todos seguían siendo unidos, dejando atrás aquel problema.
Kirito se levantó de la mesa y salió solo, llevando su celular, después de que Aiji lo regresó para que se lo llevara. Quería caminar para relajarse y, tal vez, así Hakuei lo vería solo y le pediría disculpas y todo sería normal.
Al pasar frente a casa La Cryma Christi, se encontró con Hiro.
-Buenos días, Kirito.
-Eto... Hiro, buenos días.
-Quisiera hablarte de algo -se mostraba un poco molesto.
-Claro, ¿qué pasa?
-No quiero que sigas hablando con Gackt. Espera, pueden ser amigos, pero no intentes nada más con él, porque es mi presa -parecía un león enfurecido.
-¿Ah? Gracias por darme permiso, pero no lo necesito. Si yo quiero ser su amigo lo seré, ¡no tienes por qué decirme lo que tengo que hacer, maricón! ¡Además! No es mi culpa que él se preocupe por mí -sonreía triunfante.
-Grrr… ¡No me retes, Kirito!
-¿En qué momento lo hice? ¡Tú eres el que vino a echarme el pleito! ¡Maricón!
-¡Cállate! ¡Y más vale que no te le acerques tanto!
-¡¿O si no que?! ¡¿Eh?! ¡¿Qué?! -se mostraba retador, extendiendo los brazos con una sonrisa.
-No querrás saber de lo que soy capaz -sonrió amenazante y lo empujó.
-Oye, ¡¿qué te pasa, maricón?!
-¡Basta! -alguien interrumpió-. ¡¿Qué pasa aquí?! -apareció Hakuei intimidándolos.
-No pasa nada, Hakuei-san, sólo platicábamos.
-Bien, pues no me gusta que platiques así con Kirito -la mirada de Hakuei mostraba firmeza.
-Esté bien, ¡lo dejaré para otro día! -Hiro se dio la vuelta y se metió a su casa.
-¿Todo bien, Kiri-chan? -Hakuei lo miró con aquella sonrisa tierna.
-¿Ah? Haku, ¿ya no estás molesto conmigo?
-Kiri-chan, ¿yo? –enseguida, Kirito se abrazó a su cintura.
-Haku, creí que seguías molesto. Después de todo lo que pasó ayer, tan molesto y me dejaste solo.
-Perdóname, Kiri-chan, estaba muy molesto por lo que había ocurrido que me bloqueé y no pensé que tu salud corría peligro; además, también quiero que comprendas mi preocupación por ti, qué es lo que esta pasando por tu mentecilla -lo acorraló contra la pared, presionando su cuerpo contra el de Kirito.
-Haku, no me siento bien, ¿podemos hablar en otro lado?
-Claro que sí, cariño -le dio un beso en la mejilla y lo dejó respirar, llevándolo a casa PENICILLIN.
Ya en la habitación de Hakuei, Kirito se sentó a su lado en la cama; éste lo jaló hacia su pecho y le besó la frente.
-Bien, amor, cuéntame qué pasa.
-¡Haku! -Kirito no aguantó las lágrimas y se aferró a él.
-Tranquilo, si no, luego se te dificulta respirar.
-Es por mi madre…
-¿Tu mamá? ¿Qué le pasó?
-Ella me ha hecho daño…
-Te escucho, cariño -lo abrazó para hacerlo sentirse seguro.
-Cuando era pequeño, mi madre solía cuidarme como todas lo hacen, me trataba bien; pero, repentinamente, cuando tenía 6 años y Kohta 3, empezó a molestarse por pequeñeces, pero llegaba a molestarse cada vez más, hasta el grado en que me golpeó, y más tarde a mi hermanito también. Pero yo procuraba protegerlo, no me gustaba verlo llorar, así que prefería que el castigo me tocara a mí. Ella enloquecía repentinamente, nos gritaba maldiciones y después la veíamos llorar amargamente sin consuelo, pero nos daba miedo acercarnos a ayudarla y tampoco se lo decía a mi padre, ¡por miedo a que mi mamá se molestara más conmigo! -cada vez que Kirito iba avanzando en la historia su respiración se volvía más agitada, comenzaba a temblar y su voz se entrecortaba con miedo y se aferraba a Hakuei-. Ella se volvió loca de la noche a la mañana, fue muy extraño… me daba tanto miedo saber qué era lo que se le ocurría para golpearme, y cuándo terminaría aquel arranque… en un llanto.
-¿Y tu padre nunca se dio cuenta?
-Al principio no, pero cuando se dio cuenta, el muy cobarde huyó y nos dejó con esa mujer que desconocíamos -dijo con coraje.
-¡¿Cómo es posible que los haya abandonado?! -lo abrazó con fuerza.
-Ya que crecí, y soportaba más los golpes, seguía protegiéndolo y él seguía débil. Poco a poco mi paciencia se agotaba y no sabía cómo resolver mi problema, y después de un tiempo busqué ayuda en organizaciones. Me alejaba de casa y de mi madre. Vivía, por así decirlo, fuera de casa.
-Kirito, ¿y cómo le hiciste para zafarte de ella?
-Pues me fui de la casa con mi hermano.
-¿Adónde fueron?
-Con un amigo que nos ayudó muchísimo, y su madre al igual que su padre se portaron muy amables con nosotros. Mi mamá nos buscaba como histérica y yo le dije que no volvería con ella, y que nos dejara en paz. Así que aquella señora nos ayudó nuevamente para que nos dejara y para ayudarla también a ella, así que la metió con un especialista que la trataría y nos dijo que ella tenía psicosis afectiva.
-¿Psicosis afectiva?
-Sí, es una enfermedad donde tienen cambios de humor repentinos y no sé qué más, ¡ya ni me acuerdo! >_<
-Está bien, no tienes que recordarlo. Pero, después de eso, ¿ella les dejó de molestar?
-Sí, por ahora está en el psiquiátrico. ¡Sé que es deprimente, pero se lo merece!
-¿Sabes, Kirito? No es bueno que recurras así a la venganza, después de todo, esa mujer es la que te dio la vida, y está enferma.
-¡Si, pero me hizo mucho daño! -en su voz aún se escuchaba el llanto.
-¿Pero qué no te dieron ninguna terapia para que eso no quedara como un trauma? -seguía acariciándolo con cariño.
-No, aquellas personas dieron mucho por nosotros y yo me negué. El tratamiento era costoso, así que me hice al fuerte por mucho tiempo, sacando a Kohta adelante.
-¿Tú solo? ¿O ellos les ayudaron?
-No quería seguir dependiendo de ellos y, en cuanto pude, comencé a trabajar, ahorré mi dinero y compramos un pequeño departamento donde vivimos hasta que mi hermano comenzó a trabajar para ayudarme… Nunca quiso ser una carga para mí -sonrió ligeramente con la mirada perdida.
-¿Y cómo es que se metieron en el mundo de la música?
-Conocí a unos amigos que querían hacer una banda y yo, desde la secundaria, había aprendido a tocar guitarra para distraerme, y mi sueño era ser guitarrista; jamás pensé en ser vocalista.
-Ya veo, así que se las ingeniaron para comprar una guitarra y un bajo, ¿eh? -sonrió y le secó las lágrimas levantando su rostro-. No llores más.
-Lo sé, ¡pero cuando te molestas, me haces recordarlo!
-… lo siento… -lo abrazó con fuerza.
-¡Haku! ¡No me dejes solo, por favor!
Hakuei comenzó a besar el cuello de Kirito con suavidad, con aquellos labios gruesos. Acariciaba sus hombros mientras Kirito tan sólo se dejaba querer. Poco a poco le quitaba la ropa con agilidad y Kirito daba suspiros. Kirito no quería quedarse sin hacer nada, así que besaba los hombros de Hakuei o lo que tenía a su alcance. De repente, se encontraban sus labios con los de Hakuei y se saboreaban por un largo tiempo para después pasar las manos por donde alcanzaban. Hakuei encontró el trasero de Kirito y lo masajeaba, apretando un poco, y Kirito se quejaba ligeramente pero le gustaba.
-¡Kirito! ¡Hazlo! -lo soltó y le bajó la cabeza cerca del miembro de Hakuei-. ¡Quita el pantalón y haz lo tuyo, pequeño! -le sonrió.
-¿Ah…? -se sonrojó un poco y le bajó el pantalón con timidez para encontrar el miembro desnudo de Hakuei-. Aún no comprendo cómo es que esto puede entrar en mi boca.
-Bueno… ¡pues tu boca también es grande! ¡Jaja! Sólo lame mi sex gun, ¡¿quieres?! -le sonrió con orgullo y lo miró de reojo.
-Oke… -se agachó y le pasó la lengua poco a poco para hacerle sentir el placer a Hakuei. Éste tan sólo echó la cabeza atrás y se dejó llevar por la lengua de Kirito.
Hakuei empezó a mover sus caderas conforme Kirito aumentaba el ritmo de su labor, así que los gemidos salían de la boca de Hakuei sin que lo pudiera evitar. Con desesperación arañó la espalda de Kirito y después le jaló los cabellos. Kirito gemía despacio porque aún tenía el miembro de Hakuei en su boca. Cuando el semen comenzó a salir y Kirito lo lamía todo, Hakuei estaba llegando al punto de éxtasis, dejando escapar un gran grito.
-¡¡Suéltalo!! -lo jaló por los cabellos para alejarlo de su “sex gun.”
-Eto... hai… -se lo sacó de la boca y se limpió el semen que tenía embarrado-… ¿qué más hago…?
-¡¡No deberías preguntar!! -se tiró sobre el y comenzó a morder sus hombros. Kirito arañaba también la espalda de Hakuei, correspondiendo de alguna manera a sus mordidas, enterrando con fuerza sus pocas uñas. Hakuei le abrió las piernas bruscamente y le metió unos cuantos dedos a Kirito haciendo que éste gritara-. ¿Eso te dolió…?
-Sí…
-Vaya… no aguantas nada, Kiri-chan… -sonríe torcidamente.
-¿Ah…? -Hakuei se los metió más profundo; Kirito echó la cabeza para atrás con un grito. Después Hakuei comenzaba a meterlos y sacarlos con fuerza aún, apretando un poco cuando salía antes de volver a entrar y, al mismo tiempo, Kirito perdía el control de sí poco a poco y comenzaba a golpearlo con el puño cerrado en la espalda, lo que hacía que Hakuei gimiera de placer.
Así, aquel momento quedó entre las lágrimas y el sudor. El placer y el dolor se confundían. ¿Cuál era cual? A Kirito, a pesar de todo, le gustaba hacerlo de ese modo; así era feliz, o eso era lo que él creía.
Hakuei, por su lado, tenía más cosas que esconder que lo que Kirito pensaba. ¿Por qué era tan cruel y duro con él en algunos momentos? ¿Por qué le gustaba hacerlo con tanto salvajismo? Eran cosas que a Kirito no le importaban mientras sintiera placer. Y Hakuei tampoco le hacía ver que algo raro pasaba por su mente…
Su amor era extraño, pero se necesitaban mutuamente.
~Continuará~
Notas:
Bien, después de mucho tiempo me decidí por acabar este capítulo!! Ya lo tenía casi terminado, sólo era la escena de sexo, y como podrán ver… no la pude terminar, simplemente no me la puedo imaginar muy bien (pésima escritora) Eso no es bueno, en fin! Me gusta la pareja, pero no sé por qué no puedo imaginarlo, y si no lo visualizo no lo puedo escribir… Espero les haya gustado este capítulo a pesar de la tardanza!!
Gracias por seguir leyendo.
Kami Camui
- Mood:
awake
Kami
Después de este suceso, la vida en Rock Ave seguía como si nada. Kirito aún tenía las pesadillas tanto de noche como de día, y eso le estaba agobiando y afectando en su relación con Hakuei, el cual cada vez tenía menos paciencia y comenzaba a reclamarle por cualquier cosa.
-Te siento distante… -Hakuei lo tenía abrazado a su pecho.
-¿Sí?
-Sí, últimamente te alejas de mí y te pierdes en tus pensamientos. ¿Qué es lo que me ocultas?
-¡Nada! Yo... nada… -bajó la mirada.
-¡¿Es que acaso te has vuelto a ver con ése?!
-¡No! ¡Claro que no! Gakuto no tiene nada que ver en esto.
-¡¿Entonces?! ¿Por qué no me dices qué es lo que te tiene así? -Hakuei lo sacudió.
-No puedo decírtelo…
-¿Por qué? ¿Qué me ocultas? -siguió agitándolo.
-¡Déjame, por favor! -Kirito cerraba los ojos con fuerza.
-¡¡Dime!!
-¡¡No!! ¡Suéltame! -comenzó a desesperarse, respirando con dificultad.
-¡Dímelo maldito! -Hakuei lo apretaba con fuerza por los brazos.
-¡No, mamá, déjame!
-¿Mamá…? -Hakuei se detuvo un poco, pero sin soltarlo.
-Por favor -las lágrimas empezaron a salir, aún con los ojos cerrados.
-Dime qué tienes -lo soltó y le acarició la mejilla.
-¿Ah? -Kirito abrió los ojos de golpe y se dio cuenta de que el que tenía en frente era Hakuei y no aquella mujer.
-¿Qué pasa?
-Hakuei… -se abraza con fuerza.
-Ki-chan… ¿qué es lo que tienes?
-No pasa nada…
-¿Por qué insistes en no decirme nada? ¡Maldita sea! -lo alejó de él y lo dejó caer al suelo.
-Hakuei… -Kirito lo miró suplicando por piedad.
-¡Estoy harto de esta situación! -Hakuei salió de la habitación azotando la puerta.
-¡No me dejes solo…! No -intentó levantarse, pero el aire le faltaba-. “¿Por qué tenía que nacer enfermo de esto?”-Kirito buscó su inhalador. Después de encontrarlo le dio dos disparos y se levantó para alcanzar a Hakuei.
Salió de la habitación y bajó las escaleras siguiéndolo, con un poco de tos aún.
-¡No me sigas! ¡No quiero verte! -le gritó Hakuei sin mirarlo y sin siquiera detenerse.
-¡Por favor! No me dejes solo...
-¡Largo!
-Hakuei, cof, cof, cof, ¡por favor! -Hakuei comenzó a correr y Kirito lo alcanzaba con dificultad. Pronto dejó de divisarlo-. No… no… -se dejó caer en el suelo, exhausto, y su celular comenzó a sonar con la canción de Creature-. ¿Ah…? ¿Quién es…? Cof, cof. ¿Moshi moshi…? Kirito desu.
-Gakuto desu.
-¡Déjame en paz! ¡Por tu culpa él se fue!
-¿Qué? ¿De qué me hablas…? No te escuchas bien... ¿Cómo te sientes?
-Mal, ¡por tu culpa! -sollozaba-. ¡No me busques más…!
-Kirito, no quiero dañarte… pero si me dices qué te pasa tal vez podría ayudarte…
-¡Déjame! Sólo así me ayudas... idiota.
-Kirito… por favor, te pido disculpas…
-Bien, ¡ahora deja de buscarme!
-Kirito… ¿necesitas ayuda…? ¿Dónde estás?
-¡¡Cállate, madito!! -le colgó el teléfono y su ataque siguió, dio otro disparo a su inhalador. Seguía llorando de coraje.
Hakuei no regresó, pero alguien se infiltró en Rock Ave buscando a Kirito.
-Disculpa, ¿en dónde puedo encontrar a Kirito-san?
-¿Ah? -el guitarrista de Lareine lo observaba.
-Sí, ¿dónde puedo verlo…?
-En casa PIERROT, supongo.
-¿Y dónde la encuentro?
-Mire… camine -le dio las indicaciones algo nervioso-. ¿Es usted...
-Gracias -se fue para evitar la pregunta y corrió. Estaba vestido de negro para que nadie lo reconociera, pero aun así llamaba mucho la atención, ya que nunca lo veían por ahí.
-Bien… creo que no era él -el guitarrista siguió su camino.
Gackt no tardó en encontrar la casa PIERROT.
-“Cómo ha cambiado desde que me fui…” -tocó el timbre y esperó pacientemente hasta que le abrieron.
-¿Qué desea? -Aiji abrió la puerta.
-¿Está Kirito-san en casa?
-No… está en casa Penicillin… ¿Quién lo busca?
-Gracias, disculpe las molestias -se dio la vuelta y se fue.
-¡Espere! -Gackt no hizo caso y se dirigió al lugar que le habían indicado.
“No creo que haya cambiado de lugar, ¿o sí?” -encontró la imponente casa con la placa de oro y la leyenda de PENICILLIN-. “Sí, aún está aquí. No puedo arriesgarme a que me reconozcan… pero tampoco puedo dejar solo a Kirito-san…” -su mano temblaba un poco por la inseguridad y, de repente, alguien le tocó el hombro-. ¡Ah! -tuvo un sobresalto.
-Gakun… ¿Qué haces aquí? -un chico de cabellos rubios, con raíces negras y rostro fino lo miró confundido.
-¿Ah…? ¡Hiro…! ¡Me sorprendiste! -Gackt suspiró.
-¡Oh! Lo siento. Pero, ¿qué haces aquí? -lo tomó de la mano y lo llevó a su casa sin dejar que Gackt reaccionara.
-Hiro, ¡tenía unas cosas que hacer!
-Lo siento, pero si Hakuei se entera de que estás aquí se pondrá como un centauro furioso.
-Lo sé… y me estaba arriesgando a eso por Kirito-san.
-¿Kirito? ¿Qué tiene que ver ése… ése… con esto? -Hiro subió el tono de voz.
-Hiro-kun, ¡él está en problemas! ¡¡Es asmático y estaba solo!!
-No creo que esté solo, ¿y los miembros de su banda?
-¡No está en su casa!
-¡Ah! Está con Hakuei-san.
-¿Por qué está con él?
-Creo que tienen una relación.
-¿Ah, sí?
-Sí, así que, ¿por qué ha de estar mal?
-Y todavía te lo preguntas. ¿Qué acaso no sabes qué clase de persona es Hakuei?
-Me da igual… tan sólo es Kirito.
-¡¡Hiro!!
-¿Qué? -dijo relajado.
-Hiro, no me importa lo que pienses, iré a ayudarlo...
-Gakun, eres tan dulce… amable -dice burlón.
-Hiro, nunca te has llevado bien con Kirito-san, lo sé, pero yo no tengo nada que ver en tus problemas con él.
-Yo no tengo problemas con él, ¡él es el que se mete conmigo!
-¿Dónde está ahora?
-No lo sé… ¿crees que yo debo saberlo?
-Gracias, Hiro… -Gackt sale de la casa de La Cryma Christi dispuesto a tocar el timbre de la casa PENICILLIN.
-¡Gakuto! Tranquilízate, exageras -jaló un poco su manga para llamar su atención.
-Hiro, no puedo creer que seas tan malo… -tocó el timbre sin más.
-¡No! ¿Por qué lo hiciste?
-¡Déjame!
No tardaron en abrirle la puerta. O-Jiro abrió de nuevo.
-¿Ah? ¿Quién es tu acompañante, Hiro?
-¿Él? Etto... es un amigo… pero por equivocación tocó el timbre -Hiro sonrío nervioso.
-Eso no es cierto, vine hasta aquí para buscar a Kirito-san, ¿está aquí? -Gakuto se veía molesto.
-¿Kirito? -O-jiro lo miró confundido.
-Sí.
-¡Vámonos! Si Hakuei te ve aquí, te mata -le susurró.
Repentinamente Hakuei salió furioso y empujó a Gackt sin tomarle importancia.
-Hakuei… -dijo O-jiro desconcertado.
-¿Puedo ver a Kirito?
-Ok… -se hizo a un lado mientras Hiro hacía rabietas.
Gackt comenzó a guiarse por su oído, oyendo cada vez más claros los quejidos de Kirito. Sin tardar mucho lo encontró tendido en el suelo.
-¡¡Kirito-san!! -Gackt se hincó a su lado-. ¿Tu inhalador? -Kirito lo miró con los ojos llorosos y le mostró lo que le pedía.
-¡¡Está vacío!! -Gackt lo tiró a un lado y rápidamente lo cargó para sacarlo de ahí. Los bronquios de Kirito comenzaron a hacer un ruido al intentar respirar y sus venas se remarcaban en su cuello. Ya afuera, hizo a un lado a los demás para correr a casa PIERROT donde Kirito le señalaba. Tocó el timbre varias veces con desesperación y Kohta le abrió la puerta.
-¡¡Kirito!! ¡Pasa! Le pondré su máscara -Kohta dejó el paso libre. Gackt lo recostó en el sillón y esperó con ansia a que llegara aquel chico con el oxígeno. No tardó mucho-. Aquí está, póngasela -se la colocaron y enseguida Kirito comenzó a aspirar con fuerza.
-Se pondrá bien, ¿cierto…? -Gackt le preguntó a Kohta.
-Claro… ¿pero quién es usted? O.o
-Un amigo que encontró a Kirito de esta manera… -bajó la mirada.
-Gracias por traerlo aquí, ¿puedo saber su nombre?
-Camui Gakuto…
-¡¡¿Camui-san?!!! ¡¡Usted no debería estar aquí!!
-Lo sé… pero, por favor, guarde silencio.
-Está bien…
-Gracias… -Gackt voltea a ver a Kirito, quien ya respiraba mejor, pero se dio cuenta de que unas lágrimas recorrían sus blancas mejillas.
-¿Qué fue lo que pasó?
-No lo sé… yo cuando llegué estaba tendido en el suelo.
-Kirito...
Kirito abrió los ojos de golpe.
-Kirito-san, ¿está bien…? -Gackt sonrió levemente.
-Hakuei… -murmuró con dificultad.
-¿De nuevo Hakuei? -Kohta torció la boca.
-Sí. Salí de casa PENICILLIN con él.
-¿Podría dejarnos un momento solos?
-Claro… -Gackt salió de la habitación.
-Kirito, ¿dime qué pasa?
-Kohta… Hakuei…
-¿Qué fue lo que te hizo?
-Él…
-¡Kirito, debes dejarlo! Sólo te hace daño.
-¡No! ¡Él me quiere! -se incorporó.
-Tranquilo, sólo fue un comentario, no tienes que ponerte así.
-Hakuei me quiere.
-Muy a su manera, ¿no?
-Pues… sí.
-Esto no está bien…
-Lo siento… Pero estaré con él… mientras él me quiera.
-¡El problema es que nunca te ha querido!
-¡Cállate! ¡Sí me quiere! -se quitó la máscara de oxígeno y se levantó para golpearlo con el puño cerrado.
-Kirito, ¿por qué todo lo quieres arreglar con violencia? ¡Recuerda que mamá hacía eso!
-¡No me lo recuerdes ni me compares con ella! -le dio otro golpe.
-Contrólate, Kirito… -le detuvo las manos.
-¡No me toques! -Kirito se forcejeó.
-¡Respira!
-¿Por qué me quieres alejar de la persona que amo? ¡Estás celoso! ¡Porque no tienes a nadie que te quiera como yo a él y él a mí! -le gritó con fuerza, desgarrando su garganta.
Kohta se defendía como podía, pero tampoco quería golpearlo, después de todo era su hermano mayor y le tenía un sumo respeto. Kirito comenzó a respirar con dificultad y sus golpes se volvían débiles.
-Kirito… detente, por favor... -Kohta se cubrió.
-Kohta… -Kirito se detuvo y comenzó a sollozar. Luego se levantó para salir de nuevo de la casa, pero Gackt lo detuvo.
-¿Está bien, Kirito-san? -lo tomó por el brazo.
-¡Suéltame y vete lejos de aquí!
-Tranquilícese, lo ayudaré, si usted me lo permite.
-¡Gakuto, déjame! -Gackt lo atrajo a su pecho y Kirito lo golpeaba ligeramente, con menos ganas, en el pecho.
-Puedes confiar en mí…
-Yo… -se acurrucó en su pecho.
Gackt esperó a que se tranquilizara un poco. Lo hacía con caricias y cariñitos. Kirito comenzó a contar sus problemas sin respirar, con desesperación. Gackt estaba dispuesto a ayudarlo en aquel terrible problema, sin importar que fuera lo que tuviera que hacer. A pesar de que tenía muy poco de conocer a Kirito no se le hacía justo que alguien se aprovechara y maltratara a otra persona de es manera.
Hasta que Kirito se relajó, Gackt lo llevó a su casa y se despidió de él un poco más tranquilo.
-Bien, Kirito-san, cuídese mucho y no dude en llamarme, por favor, que con gusto estaré aquí si lo necesita -le regaló una sonrisa.
-Sí, claro… gracias… yo veré si te necesito. No te hagas ilusiones de que ya eres mi amigo, ¿entiendes? ¡Porque no lo eres!
-Claro, hasta luego -Camui se subió al auto y Kirito lo vio hasta que salió de Rock Ave.
-Kohta me dijo que no estabas muy bien.
-¡Ah! Aiji... ¡Maricón! Me asustaste, ¡no vuelvas a hacerlo!
-Perdón… pero... ¿te encuentras bien? -siguió a Kirito que se dirigía a su habitación.
-Si quieres que te cuente la novela de mi vida, está bien, ¡pasa! -dejó abierta la puerta de su cuarto.
-De nuevo fue Hakuei, ¿verdad?
-Sí, otra vez él -le dijo con fastidio.
-No entiendo cómo es que aceptaste ser su novio. Lo único que ha hecho es lastimarte. Nos ayudó en la banda, sí, pero, ¿realmente lo necesitábamos? No lo creo, con o sin él seríamos famosos. Siempre te dije que no era necesario que aceptaras. Este año a su lado ha sido una verdadera tortura para ti, aún más que cuando se la vivía acosándote para que estuvieras con él. No creo que quiera cambiar, sólo te sigue haciendo daño, ¡no lo permitas!
-Aiji, eres mi amigo, y tienes derecho a opinar, ya te he escuchado… ¿ahora vas a escucharme?
-Está bien… -Aiji se sentó en la cama y Kirito empezó el relato. Llenándose de odio y rabia cada vez que mencionaba aquellos detalles que habían enfurecido a Hakuei. Cuando terminó de contar la trágica historia, con lágrimas en los ojos, Aiji lo abrazó y le besó la frente.
-Él está furioso y no sé si quiera disculparme -Kirito se aferró a Aiji.
-Si él realmente te quiere como dices, estoy seguro de que regresará y te disculpará, porque se me hace un ataque de celos muy estúpido. Kirito, tú te mereces a alguien que te trate como debe ser -Aiji le acariciaba los cabellos con ternura, para tranquilizar los sollozos de Kirito.
-Pero… si está celoso es porque sí le importa, ¿no?
-Sí, pero eso es enfermizo, tú no estabas haciendo nada malo con Gakuto-san, al contrario, ¡él te salvó! ...pero también date cuenta de que esto es tu culpa, porque no tenías razón alguna para salirte de esa manera de casa y sin tu celular. Eso es muy infantil de tu parte, por no decir tonto.
-¡Aiji!
-Es la verdad… pero, no tienes que ponerte así si lo único que buscábamos era ayudarte, no por eso tenías que huir.
-Me estaban presionando demasiado.
-Sólo me preocupas, Kirito… -lo miró con ternura mientras acariciaba su mejilla con una sonrisa.
-No puedo decírselos ahora…
-Está bien, te esperaré -acercó lentamente el rostro de Kirito al suyo. Kirito sólo cerró los ojos y sus labios temblaban, lo que le pareció mas tierno a Aiji, pero no lo hizo desistir de sus intenciones. Poco a poco fue desnudando a su frágil cuerpo blanco con caricias. Aquella noche sería una que Kirito no olvidaría y que Aiji disfrutaría como nunca.
~Continuará~
Notas:
Bien, aquí termina el cuarto capítulo… aún no sé cuántos capítulos durará esto… pero no importa lo que salga! Espero que les esté gustando ^0^ sigan leyendo! Gracias!!!
Kami
- Mood:
exhausted
-Moshi moshi... Penicillin house desu.
-Etto... ¿Chisato-san?
-Kirito... ¿quieres hablar con…
-Sí… ¿se percató de mi ausencia?
-Claro que sí, está más que furioso.
-Pásamelo…
-Está bien -Después de esperar un poco, una voz masculina le contestó de mala manera:
-¡¿Dónde demonios estás?!
-Etto… estoy bien, no te preocupes.
-¿Por qué demonios no contestas mis mensajes y llamadas?
-No traje el celular.
-¿Por qué? ¿Dónde estás? ¿Con quién?
-Estoy en un hotel… -dijo muy nervioso.
-¿Qué hotel?
-Etto…
-Si me estás mintiendo no te va ir nada bien...
-Estoy en casa de un amigo de Taka…
-¿Ah? Dime nombres...
-¿Gakuto…?
-¡¿Qué?!
-No te molestes, Hakuei…
-¡¡Kirito!! Quiero que regreses inmediatamente y me des una clara explicación de lo que se supone que haces en casa de ese imbécil.
-Pero… no quiero ver a Kohta y a los demás.
-¡¡Eso no me importa!!
-Hakuei… -la voz de Kirito se volvía débil.
-Quiero verte aquí en 20 minutos, ¿entiendes?
-Sí -su respiración se volvió forzada.
Hakuei colgó el teléfono y Kirito se dejó caer en la cama, cerrando los ojos fuertemente y dejando escapar una lágrima. Su respiración se volvió agitada, y comenzó a toser.
-Maldita sea… cof, cof, cof… mi inhalador… -alguien golpeó a la puerta.
-Kirito, soy yo, ¿puedo pasar? -Gackt no recibió respuesta alguna más que una tos que posiblemente era por que algo malo le pasaba a Kirito, por lo que abrió la puerta enseguida-. ¿De nuevo te falta el aire? -lo levantó y lo llevó a la ventana. Kirito seguía tosiendo-. Tranquilo, respira… -Gackt sobaba la espalda de Kirito para alivianarle la tos.
-Estoy mejor… gracias -le sonrió levemente.
-¿Qué fue lo que pasó?
-Un ataque de asma, es todo.
-Pero, ¿por qué?
-No lo sé… pero debo irme…
-¿Irte? ¿Adónde? ¿Cómo?
-A Rock Aveniu… en Taxi…
-¡¡No permitiré que vayas en taxi en ese estado!! -Gackt lo abrazó atrayéndolo a su pecho con sutileza.
-Debo irme… no puedo explicarte, pero no puedes entrar ahí, sabes que lo tienes prohibido.
-Sí… pero puedo dejarte en la puerta, no necesariamente debo entrar.
-Gracias, me has ayudado, pero es suficiente. Quiero un maldito taxi para irme.
-¡No! Te llevaré -le dio un beso en la mejilla y acarició sus cabellos con una mirada tierna.
-¡¡No me toques!! ¿Por qué haces eso? -Kirito se limpió el beso.
-Quiero que confíes en que no te haré daño.
-¡Bah! Como si te tuviera miedo.
-Por favor, déjame llevarte -Gackt rozó la punta de su nariz con la piel del cuello de Kirito para sentir su aroma.
-“¿Qué hace? Me está poniendo nervioso” -Kirito se puso tenso y comenzó a temblar repentinamente.
-Eres muy lindo -Camui le susurró al oído, adjuntando aquella mirada seductora que sólo él podía hacer.
-¿Ah, sí? -le preguntó, esquivando su mirada.
-Sí… ¿no lo crees? -le dijo, acariciando su mejilla con una leve sonrisa en los redondillos labios.
-No soy vanidoso…
-No necesitas ser vanidoso -soltó una leve carcajada y después regresó esa cautivadora mirada a la de Kirito.
-¿Ah, no? -lo miraba con dificultad, ya que lo apenaba.
-No, es bueno aceptar que uno es lindo o guapo, y no por eso quiere decir que eres vanidoso, sólo tienes una buena autoestima… ¿no lo crees así? Es muy importante quererse a uno mismo para poder querer a los demás. ¿Nunca lo habías escuchado?
-Sí… muchas veces… pero... es que… no lo sé, no es fácil admitir ante todo el mundo que eres lindo…
-Jajajaja -otra vez Gackt soltó aquella carcajada fina que sólo él solía dar, y lo abrazó ligeramente atrayéndolo hacia él.
-¿Qué te causa tanta gracia? -le preguntó Kirito intentando zafarse del alto vocalista. La carcajada no le había agradado en nada.
-Tranquilo, no te molestes. Lo creas o no, eres lindo -acercó su rostro otra vez al de Kirito, con mucha sutileza y sensualidad, como si fuera a besarlo.
-¡Ah…! ¡¡Déjame!! ¡¡¡Me tengo que ir!!!
-Pero yo te llevaré, ¿está bien? -le guiñó el ojo de esa forma tan peculiar en que él lo hacía... tierno, pero a la vez sexy.
Kirito estaba muy nervioso, no sabía cómo reaccionar, sólo quería quitárselo de encima de una vez por todas.
-Está bien, pero ya suéltame -le dijo, intentando zafarse.
-Bien, vamos -No lo soltó, y, llevándolo fuera de la casa, lo condujo hasta el auto para que subiera.
-Sólo te advierto que no debes entrar. Me dejas en la puerta y ahí muere, ¿ok?
-¿Ahí muere? ._.
-Es una expresión… O sea, ¡¡que te esfumas!!
-Está bien, ya entendí, deja de preocuparte tanto -con una sonrisa llena de confianza.
Tardaron un poco en llegar, hasta que vieron las grandes rejas con el letrero de Rock Aveniu. Gackt se detuvo en la entrada.
-Hasta aquí llego, ¿no?
-Sí ¬¬… etto… gracias ù////ú
-¿Puedo llamarte después?
-¡Olvídalo! -Kirito se dispuso a salir, pero el seguro de puerta se colocó automáticamente, impidiéndole abrirla.
-Por favor... -Gackt lo miró suplicante.
-Está bien, con tal de que me dejes salir... Apunta...
-Ok -sonrió al lograr su cometido y sacó su celular, marcando los números que Kirito le dictaba-. Gracias -le dirigió una sonrisa seductora que le hacía sentir raro a Kirito.
-Etto… de nada -quitó el seguro y salió rápido entrando con precaución, para que nadie lo viera-. Maldición, me tardé, Hakuei va a matarme… -se decía mientras tronaba los dedos.
Se acercó a una gran casa, imponente, con una placa dorada que decía “PENICILLIN”. Tocó el timbre y un chico con cara redondeta le abrió.
-Kirito, pasa, Hakuei te está esperando -le dijo mientras lo dejaba pasar.
-Etto... gracias, O-Jiro… -le respondió nervioso, entrando.
Subió las escaleras encontrándose al final a Gisho, con los brazos cruzados y mirándolo muy molesto.
-¿Qué? -Kirito lo miró desafiante.
-¡Hakuei te está esperando!
-Ya lo sé, no tienes por qué recordármelo, idiota... -Kirito le hizo una mueca de desagrado.
-Será mejor que te apresures.
-Yo camino a mi paso... ¿y a ti qué te importa? -Kirito siguió sin mirarle.
-¡No lo soporto! -Gisho lo miró irse.
Kirito golpeó la puerta con fuerza y un hombre alto, mucho más que él, con el cabello largo hasta los hombros, espalda ancha y una camisa desabotonada y un rostro lleno de furia, le abrió.
-¡Come in!
-Sí…
-¿Por qué tardaste tanto en venir?
-No me sentía bien…
-¿Por qué? -Hakuei lo acorraló en la puerta bruscamente.
-Etto… me dio ataque de asma.
-¿Y por qué demonios no tenías tu inhalador?
-Se me quedó en casa…
-¿Y tu celular?
-También…
-¡¡¿Por qué?!!!
-Porque discutí con mis amigos.
-¿Sobre qué? -le preguntó tomándolo por la barbilla.
-Tuve un arranque de rabia… y no quise explicarles razones…
-¡¡¿Y por eso te fuiste a casa de ese tipo?!! -le apretó la barbilla.
-Él me encontró en la calle a punto de asfixiarme -Kirito lo miraba con cierto temor-. Si no fuera por él, no estaría vivo.
-¡¡Sabes perfectamente que está prohibido hablar con los desterrados!! -Hakuei se pegó al cuerpo de Kirito acorralándolo.[1]
-Pero… me desmayé y no lo reconocí en un principio.
-Y cuando recobraste el conocimiento, ¡¿por qué chigados no te fuiste?! [2] -Cada vez Hakuei levantaba más la voz.
-Es que… tenía hambre…
-¿Y qué carajo tiene que ver eso?
-Pues, cuando me dieron de alta en el hospital y me fui sin él, me di cuenta de que no tenía ni un yen… Mucho menos mi celular, no me iba a quedar ahí si alguien me ofrecía comida -Kirito intentaba justificarse.
-Realmente eres un idiota. ¡¿Por qué demonios no cargas con el celular siempre?! Sin importar que estés en tu casa, déjalo en la bolsa de tu pantalón -Hakuei le jaló la bolsa del pantalón bruscamente para mostrarle donde debía poner el artefacto.
-No acostumbro a hacer eso…
-¡Ya me di cuenta! ¡Idiota! -Kirito cerró los ojos al escuchar las palabras de Hakuei.
-No es mi culpa haber nacido con asma… -le dijo con desánimo.
-Eres un estúpido, aunque discutas con tus amigos no tienes por qué irte de tu casa. Pudiste haber venido a casa conmigo -le apretó el brazo.
-Pero yo…
-¡Sólo buscas ocultar que te citaste con ese tipo!
-¡Eso no es cierto!! Ya lo conocía, pero sólo hablamos porque Taka me lo presentó.
-¿Taka?
-Sí…
-Ese Camui... Espero que no vuelvas a hablar con ese sujeto -Hakuei se acercó al rostro de Kirito, observando el miedo en su mirada, para después pasarle la lengua por la mejilla.
-No… no lo haré.
-Eres mío, ¿entiendes? -le dijo acariciando su mejilla, pero de manera extraña, enfermiza.
-Sí… soy tuyo -Kirito se acurrucó en el pecho desnudo de Hakuei, algo asustado.
-Bien -lo alejó de él y lo azotó contra la puerta.
-Eso me dolió… -Kirito estaba desconcertado-. Creí que ya todo estaba bien.
-¡No está bien! ¿Ya entendiste que no debes juntarte con desterrados? -Hakuei le puso una mano en el cuello rápidamente.
-¡Sí! -le contestó Kirito brincando ligeramente por el susto.
-¡No! No lo has entendido, no has entendido quién soy yo -lo azotó nuevamente contra la puerta.
-Hakuei, me estás lastimando… -intentó quitarse la mano de Hakuei de su cuello.
-¡¡Dime quién soy!!
-Hakuei...
-¡No sólo eso! -levantó a Kirito del suelo y lo lanzó a un lado.
-¡No! -Kirito se levantó con dificultad y cubrió su cabeza cerrando los ojos fuertemente. Unas imágenes comenzaron a reproducirse en su mente. Aquella mujer tirando todo a su paso y golpeando algunas cosas cerca del pequeño.
-¡Levántate! -Hakuei lo levantó por la camisa sacándolo de su ensimismamiento y mirándolo fijamente.
-No lo hagas… -de los ojos de Kirito comenzaron a salir aquellas lágrimas que siempre brotaban en esos momentos.
-Si no quieres que esto se repita, deja de hacer cosas que no debes -Kirito seguía esperando por piedad, pero Hakuei estaba demasiado molesto como para dejarlo intacto, así que en un movimiento rápido le dio un puñetazo en el abdomen y lo dejó caer.
-¡¡Ah!! -Kirito se encogió mientras se sobaba el abdomen.
-Sólo porque fue la primera vez, y si no quieres volver a llorar, pequeño, no te le vuelvas a acercar -Hakuei se agachó y le levantó el cabello que cubría su rostro para darle un beso en la mejilla y después irse, sin importarle que Kirito siguiera llorando y quejándose. Hakuei se metió al baño y se desvistió para bañarse.
-Cof, cof -Kirito seguía en el suelo sollozando y a punto de un ataque de asma-. Cof, cof -el acceso estaba empezando-. “Con un demonio... ¿Dónde está mi inhalador?” -buscó en la bolsa trasera de su pantalón y lo encontró. Se lo puso en la boca y lo aplicó, dando tres disparos. Las imágenes seguían reproduciéndose en su mente, lo que hacía que se agitara más y la medicina no funcionara.
Hakuei escuchó que algunas cosas caían al suelo, Kirito, en su ataque, estaba tirándolas.
-¿Qué demonios hace…? Estúpido -Hakuei salió de la ducha y se colocó una bata de baño. Encontró a Kirito con su ataque-. ¿Estás bien? -se hincó a un lado de él-. ¡¿Qué tienes?! -Kirito seguía tosiendo y no le respondía, el aire le faltaba y Hakuei no sabía qué hacer-. ¡¿No sirve tu inhalador?! -se lo arrebató de las manos y, agitándolo, se lo aplicó dando tres disparos. Kirito inhaló, pero siguió con el ataque de asma. Hakuei lo cargó y lo sacó de la casa llevándolo a casa Pierrot, sin importarle que estaba en bata, para que alguno le ayudara-. Resiste, querido, ya casi llegamos, cariño.
Aiji abrió la puerta y rápidamente se hizo a un lado.
-¡Necesita su nebulizador! -Aiji corrió al comedor y lo sacó de la vitrina.
-¡¡Rápido, imbécil!! -Hakuei seguía cargando a Kirito.
-¡¡Lo hago lo más rápido que puedo!! -Aiji lo miró de mala manera y le colocó la máscara a Kirito.
-Ki-chan… -Hakuei lo miró preocupado.
“¿Dónde has estado, Kirito…?” -Aiji lo miraba con ternura intentando acariciar su rostro, pero Hakuei le pellizcó la mano antes de alcanzarlo-. “Maldito, cómo odio que haga eso… no por ser pilar quiere decir que tenga derecho de lastimarme” [3]
-¡Él es mío! No lo toques, ¿entiendes? -Hakuei miró desafiante a Aiji.
-Kirito no es un objeto como para que digas que es de tu propiedad -le reclamó Aiji.
-No creo que quieras tener problemas conmigo, ¿o sí? -Hakuei dejó a Kirito en el sillón.
-¿Por qué tiene que amenazarnos?
-¡¡Cállate, eres un insolente!! -Hakuei le dio un puñetazo en la mejilla, haciendo que Aiji cayera al suelo. Kirito observaba todo, estaba algo débil, pero quería levantarse para ayudar a Aiji.
-Hakuei… No lo lastimes… -dijo con dificultad.
-¡Kirito! -Hakuei corrió hacia él.
-Estoy bien, pero no tienes por qué golpearlo.
-No te preocupes, se lo merecía -acarició la frente de Kirito.
Aiji se levantó, se sacudió la ropa y miró con odio a Hakuei.
-Si ya está mejor, me voy.
-Me parece bien -Hakuei le contestó sin mirarlo.
Aiji se marchó muy molesto a su habitación, pero a la vez preocupado por su amigo, el que estuviera tan cerca de ese maniático era para preocuparse. “Si él no pide ayuda yo no puedo hacer nada,” pensaba.
~Continuará~
Notas:
1) para las que no sepan de qué está hablando Hakuei, tienen que leer el fic de Rock Aveniu, el primer capítulo, que lo explica todo ^^ [volver arriba]
2) Disculpen estos insultos mexicanos, pero me imagino que Hakuei es un hombre de palabras fuertes… ^^U [volver arriba]
3) De nuevo necesitan leer rock aveniu capítulo 1 para entender lo que Aiji quiso decir con Pilar [volver arriba]
¡¡Sí, por fin!! ¡Fin del capítulo tres! Espero que les esté gustando ^^ y bueno, qué más puedo decir más que gracias como siempre. Voy a juntar esfuerzo de nuevo para acabar el capítulo 4 que ni siquiera he empezado ^------^ .
Por favor, aquellas que les queda la duda sobre Rock Ave lean ese fic, está muy divertido, pero el primer capítulo les ayudará mucho a entender algunas cosillas.
¡Gracias a Lichan y las Ogawa Evil Twins!
- Mood:
busy
Kirito estaba que sacaba humo por la boca, o espuma; no quería saber nada más de aquel tipo “como se llamara”. No sentía culpa alguna, así que no encontraba razón para disculparse.
-¡Baka! Me dejó pensando en él... -dijo golpeando una pared-. Necesito distraerme en algo, ¿pero en qué? -mirando a su alrededor ve una librería-. Veré si hay algo nuevo para leer -Kirito entró y observó los nombres de los libros mientras caminaba por diferentes pasillos, hasta que se topó con un estante lleno del mismo libro, fotografías del autor y su nombre por todos lados-. ¡¡No puedo creer que lo vea aquí!! ¡¡Maldito Camui!! -Tomó uno de los libros y leyó el título-. ¿Mi biografía? Al carajo, son patrañas -dejó el libro en su lugar y salió furioso del lugar.
Caminó por las calles de Tokio como un ser errante sin dirección alguna, sin destino. Se confundía entre la multitud. En eso, un gruñido en su estómago lo interrumpe.
-Tengo hambre >_< -buscó su cartera en el bolsillo del pantalón-. ¡Rayos! ¡La dejé en casa!! ¡¡Maldición!! -siguió caminando y comenzó a pasar por muchos restaurantes... la gente comía muy contenta-. ¡Odio la vida! -dijo mientras se ponía las manos en el estómago-. Tranquilo, encontraré la forma de llegar a casa y comer… ¿acaso no están preocupados por mí? Para terminar de amolarme no traje mi celular, si seré pendejo... -se reprimió mientras se golpeaba la frente con la mano.
-No tienes por qué ser tan duro contigo mismo... -esa voz otra vez.
-¡¿De nuevo eres tú?! Creí que te había perdido...
-No vengo para que me des disculpas, quiero ayudarte y que veas que soy tu amigo.
-¡Ya te dije que no quiero ayuda!
-Pero si no tienes dinero...
-¡¡Ah…!! Está bien... pero sólo por esta vez… Grrrr.
-¡Ja, ja, ja! Kawaii -le dijo Camui mientras le acariciaba la mejilla.
-¡Basta! Tengo hambre...
-Ok, sube -le ordenó mostrándole el jaguar convertible negro. Kirito subió de mala gana y brazos cruzados sin dirigirle la mirada-. Pondré el techo para que la gente no nos moleste -Gackt presionó un botón cerca del tablero. Automáticamente ya tenían un auto cubierto con vidrios completamente polarizados-. ¿Quieres ir a comer en algún lugar en especial?
-Me da igual...
-Entonces no te opondrás si vamos a comer a un restaurante italiano -dirigiéndole una sonrisa.
-¡¿Qué?! Olvídalo, quiero comida japonesa.
-Dijiste que te daba igual.
-Ya no, quiero comida japonesa.
-Vamos, prueba algo nuevo.
-No quiero.
-Lo siento, pero iremos a comer comida italiana, tengo el volante, así que yo doy las indicaciones.
-Te crees mucho, ¿eh?
-Algo así.
-Al diablo, me voy a bajar -Kirito quitó el seguro de la puerta.
-¡No! -Gackt volvió a ponerla desde el control de mando.
-¡Déjame ir!
-Está bien, te llevaré a comer comida japonesa, si eso es lo que quieres.
-Bien -le gruñó cruzándose de brazos.
Gackt aún conservaba la sonrisa, mientras conducía a un rumbo desconocido para Kirito. Al llegar a su destino, bajaron y Kirito quedó boquiabierto.
-¡Esto no es japonés!
-Te gustará, lo sé. Sólo prueba un poco y, si no te gusta, te llevo a otro lado.
-Hum… Está bien -le dijo de mala gana.
Entraron, y Gackt pidió lo que le gustaba, pero Kirito no entendía muy bien el menú.
-¿Qué es eso?
-Es una pasta que lleva pedazos de jugosa carne de pato.
-¿Ah? Debe ser muy caro...
-Yo invito, no te preocupes.
-Ok... ¿No hay cortes finos?
-Pues... lo mejor son las pastas…
-¡Quiero carne!
-Bien… te pediré carne, un spaghetti a la boloñesa, por favor -le dijo Camui al mesero.
Después de esperar un rato, el mesero les trajo las bebidas. Kirito aún no le dirigía la palabra.
-Oh, vamos, no vas a estar molesto todo el tiempo, ¿o sí?
-No veo la razón para estar feliz ¬¬
-Está bien, como quieras… aunque es algo incómodo. Vamos, sonríe, lindura, te ves mejor.
-¡¡Cállate!! Odio que me hables de esa manera...
-Pero… -su celular lo interrumpió-. Disculpa, debo contestar…
-¡Qué fastidio! -el mesero les trajo la comida y Kirito comenzó a comer sin importarle que Gackt estuviera hablando por teléfono.
-Disculpa... es que creo que me estoy retrasando…
-Si tenías cosas que hacer no me hubieras invitado... ¿Cómo se come esto? -Kirito estaba realmente muy molesto.
-Perdóname… no sabía que me estaban esperando. Se come así -le mostró y luego le dio de comer en la boca.
-¡¡No hagas eso!! La gente puede vernos -le dijo sonrojado.
-¡Te sonrojaste! Kawaii... -Gackt le acarició la mejilla.
-¡Suéltame! -Kirito le soltó un manotazo a Camui.
-¡Auch…! Perdón… como sea, terminemos y te dejaré en casa.
-No quiero regresar a casa.
-¿No crees que deben estar preocupados?
-Me vale.
-¿Entonces adónde te llevo?
-Llévame con Taka…
-Está bien… ¿pero no crees que estarás cerca de tu casa?
-Pues sí… pero no estaré con ellos.
-¿Seguro?
-¿Conoces algún otro lugar al que pueda ir?
-¿Mi casa?
-¿Ah…? Olvídalo.
-Está lejos de Rock Aveniu.
-Hum… eso me suena bien.
-Bien, entonces ven a mi casa.
-¡Aún lo estoy pensando!
-Como quieras, sólo dime.
-Está bien… voy contigo ¬¬
-Bien…
Terminaron de comer y Gackt lo llevó consigo a casa. Al llegar, la pequeña Bell los recibió, pero no estaba muy contenta de ver a alguien desconocido a lado de su querido amo.
-¿Qué es eso?
-Es mi princesita.
-¡No! Hablo de la perra.
-Ejem, de ella estaba hablando, mi perrita Bell -le dijo a Kirito mientras le ordenaba a Bell que se sentara.
-Bien… sólo me quedaré esta noche.
-Ok, como gustes ^^
Gackt le mostró a Kirito la habitación en donde dormiría y éste le pidió que lo dejara solo. Era una habitación de lujo.
-Para ser de visitas está bien… no quiero saber qué tan grande esta la suya... Aún no entiendo por qué acepté venir con él… Está bien que sea amigo de Taka, pero sólo hablamos unas cuantas veces… Como sea, ya estoy aquí, en medio de la nada… -miró por la ventana y se dio cuenta de que había otro castillo a un lado-. ¿Quién demonios vivirá ahí? ¡Rayos! ¡Qué coraje! Ni el celular me traje... Pero aquí hay un teléfono, no creo que se moleste si lo uso -sonrió y se sentó en la cama para después descolgar el teléfono y marcar. Esperó a que le contestaran.
-Moshi moshi... Penicillin house desu.
-Etto... ¿Chisato-san?
-Kirito... ¿quieres hablar con…
-Sí… ¿se percató de mi ausencia?
-Claro que sí, está más que furioso.
~Continuará~
Notas:
Bien, aquí está el segundo capítulo y espero que les esté gustando y quieran leer el siguiente capítulo que ya lo terminé, pero tengo que pasarlo a la computadora -_- en fin! Ya verán que me esforzaré al máximo!!
Para todos aquellos lectores que han leído La verdadera historia de Malice Mizer, Gackt: mi vida, mi amor y mi sufrimiento, Happy Family y Una navidad Laruku. Mil gracias por leer este también!
Ya saben que su opinión para mí es muy importante, así que no duden en mandarme un mail, ya saben cuál es mi correo ne? ^^ Gracias
Gracias a Lichan (alice) y a las Ogawa Evil Twins que hacen todo esto posible!
Kami Camui.
- Mood:
busy
Kirito abre los ojos y se encuentra en un hospital con una máscara de oxígeno y suero en su mano derecha.
-“¿Qué me trajo aquí?”-pensó mientras miraba alrededor en busca de un rostro conocido.
-Veo que estás bien, Kirito-san -otra vez esa voz, que se le hacía tan conocida, pero no quería pensar en esos momentos. Enfocó su vista hacia el sujeto y pudo distinguir una tez blanca y perfecta, unos labios dibujando una leve sonrisa, una nariz ligeramente caída de la punta y unos ojos grandes y azules que lo miraban fijamente; cabellos castaños y cortos. ¿Quién era? Ya lo había visto antes, pero, ¿quién era?
-¿Quién... eres?
-¿No me recuerdas? -el sujeto esperó la respuesta de Kirito, pero al parecer no iba a decir nada-. Soy Gackt.
-¿Gackt?
-Sí, el amigo de Taka, ¿recuerdas?
-Ah, sí… eh... ¿por qué me ayudaste?
-Bueno, aunque no fuéramos conocidos no iba a dejar que un chico tan lindo muriera -Gackt fijó su seductora mirada en los cansados ojos de Kirito.
-¡No necesitaba tu ayuda!
-Con un gracias me conformaba -sonriendo resignado.
-¡Te digo que no te necesitaba!
-No fue ninguna molestia, no te preocupes, no me debes ningún favor, si eso es lo que te preocupa.
-No me preocupa nada.
-Kirito-san, ¿qué hacía solo ahí con un ataque de asma…? ¿Sabes que eres asmático?
-Desde que tengo uso de razón… ¬¬
-Ah… creí que no… no debe ser agradable vivir con eso.
-¡No lo es!
-Perdón… no sabía qué decir...
-¡Lo único que quería era estar solo!
-¿Y morir?
-Si eso me deparaba el destino…
-Pues al parecer no, ya que te encontré… Además, escuché que gritabas…
-¡¡Eso es algo que no te importa!!.-le gritó Kirito mientras se incorporaba.
-Tranquilo, descansa, no haré más comentarios… -Gackt le da la espalda y se dirige hacia la ventana.
-Gracias…
-¿Ah…? De nada -una linda sonrisa se dibuja en el perfecto rostro de Gackt, haciendo sentir incómodo a Kirito, aunque éste no sabía por qué.
-¿Vas... a irte?
-Hasta que te den de alta.
-¿Por qué?
-Yo te traje, es obvio que no tengas cómo irte, ¿no crees?
-Cierto… -dice de mala gana.
-Te llevaré a casa, lindura -acaricia la mejilla de Kirito con ternura.
-¡Agh! ¡¡¿Por qué me tratas así?!!.-quitando su rostro-. ¡¡Como si fuera una chica!!! ¡¡Si no te has dado cuenta, soy chico!! -se quita las sábanas.
-Sé que eres chico -la mirada de Gackt se desvía a la entrepierna de Kirito-. No te trato como una chica, simplemente quiero ser amable, pero si eso te ha molestado, te ofrezco una disculpa -se inclina.
-Disculpa aceptada… -dice sin mirarlo.
-Seas hombre o mujer, eres lindo, delgado, de tez blanca y labios peculiares, poco comunes, casi como los míos -Gackt pasaba su mirada por el rostro de Kirito.
-¿Cuándo me darán de alta? -Kirito quería evitar el tema.
-Esta noche.
-¡Qué rápido!
-Bueno, no tienes nada grave, y si te sientes mejor puedes retirarte ahora mismo.
-Pues creo que ya no me siento débil…
-Ok, llamaré a la enfermera -Gackt le guiñó el ojo y salió de la habitación sin prisa alguna.
-Está bien, le agradezco que me haya salvado… ¡¡¡pero no soporto que me trate así!! Como si fuera una estúpida chica… ahora recuerdo que Taka comentó que era muy coqueto… -Kirito hablaba consigo mismo algo molesto y comenzando a recordar aquel día en que lo conoció.
-Kirito, él es Gakuto. Gakuto, él es Kirito -dijo Taka, el cantante de La Cryma christi, con una amplia sonrisa-. Estoy seguro que serán muy buenos amigos.
-Mucho gusto -Gackt extiende su mano para estrechar la de Kirito.
-Sí… mucho gusto -dijo Kirito con fastidio-. Eres el cantante pop que pone su rostro en todos lados, ¿ne?
-Ja, ja, ja… sí, creo que sí… pero mi música no la defino como pop -dijo con aquella sonrisa de galán.
-¿Ah, no? ¡¡Jajajajajaja!! Ése sí que es un buen chiste… entonces, ¿como te defines? -Kirito se reía a carcajadas mientras que Gackt lo miraba algo molesto.
-Me defino como Rock/pop.
-¿¿O Pop/rock??
-Etto... Kirito, ¿por qué no cambiamos el tema? -interrumpió Taka nervioso.
-Sí, me parece bien -dijo Gackt.
-Recuerdo que después de eso comenzó a tratarme de la misma manera que ahora… me pregunto si lo hace por molestar… es guapo... pero ese chico fresa no es mi tipo… ¡¡¡un chico plástico del pop!!!
-El doctor dijo que podías irte -Gackt entró sorpresivamente.
-¡¡Waa!!! ¡¿Sabes que ese tipo de sustos son malos para las asmáticos, idiota?! -gritó un Kirito exaltado a Gackt.
-Gomen ne…
-Claro, ¿creen que con un simple “gomen ne” -poniendo una voz chillona- lo arreglan todo? -se cruza de brazos.
-¿Creen? Te refieres a los chicos fresas plástico pop? -dijo con una sonrisa amarga.
-¿Ah? ¡¡Se supone que hablaba en privado!! ¡¡Chismoso!!
-Deberías disculparte, porque me ofendió.
-¡No me importa!
-¡Deberías pensarlo antes de decirlo en voz alta!
-¡Me gusta hablar conmigo mismo en voz alta!
-¿Entonces de qué te quejas?
-De que me escuchaste y quieres que me disculpe por algo que no debiste escuchar... Já...
-Es inútil, veo que no llegaré a nada… -Gackt salió de la habitación desanimado.
-¡¿Qué…?! ¡¿Cree que me voy a sentir mal?! ¡Ja! ¡Claro que no!
-Disculpe… -una enfermera entró-. Vengo para quitarle el suero, la máscara y entregarle sus pertenencias.
-Ok… gracias.
Kirito ya estaba dado de alta, y no encontraba a Gackt por ninguna parte. ¿Acaso se había ido sin él?
-¡Qué superficial es! ¡¡Me iré yo solo en un taxi, maldita sea!!
-Espero no estés hablando de mí... -Kirito escuchó la voz de Gackt detrás suyo.
-¡Aquí estás, bastardo! ¡Llévame a mi casa!
-Si me tratas así, no te llevaré a ningún lado -Gackt le sonrió y volteó para irse.
-Bien, no me importa, ¡me voy solo! -Kirito comenzó a caminar hacia la puerta, y Gackt lo siguió.
-¿Que no puedes disculparte? -le preguntó el alto cantante.
-¿Por qué?
-Por lo que hiciste…
-¡¿Sigues con la misma estupidez?! Al carajo con eso, ¡no te necesito! ¡Nunca te necesité, así como no necesito a nadie! ¿Por qué siempre creen que deben ayudarme? ¡Olvídenlo! Soy independiente, puedo solo, ¡¡con un demonio!! -le gritó furioso a Gackt, marchándose con rapidez y dejando a este último estupefacto.
-Sólo... quería ayudar…
Kirito estaba que sacaba humo por la boca, o espuma; no quería saber nada más de aquel tipo “como se llamara”. No sentía culpa alguna, así que no encontraba razón para disculparse.
-¡Baka! Me dejó pensando en él... -dijo golpeando una pared-. Necesito distraerme en algo, ¿pero en qué? -mirando a su alrededor ve una librería-. Veré si hay algo nuevo para leer -Kirito entró y observó los nombres de los libros mientras caminaba por diferentes pasillos, hasta que se topó con un estante lleno del mismo libro, fotografías del autor y su nombre por todos lados-. ¡¡No puedo creer que lo vea aquí!! ¡¡Maldito Camui!! -Tomó uno de los libros y leyó el título-. ¿Mi biografía? Al carajo, son patrañas -dejó el libro en su lugar y salió furioso del lugar.
- Mood:
lazy
En el rincón de una habitación un niño está hincado, cubriéndose la cabeza con las manos. Sus mejillas están surcadas por las lágrimas y varias cosas a su alrededor se estrellan contra la pared; como si alguien estuviera destrozándolo todo.
-¡Shinya, ven aquí, hijo…! -una mujer de cabellos negros y una corta estatura se encontraba parada en medio de la habitación con las manos y el rostro manchados de sangre. Una sonrisa extraña se dibujó en su delgado y demacrado rostro.
El pequeño, temblando de miedo, no quería que esa mujer supiera de su escondite.
-Sólo quiero abrazarte, hijo, ¿que ya no me quieres? Además, quiero saber dónde está tu hermanito.
-¡Mamá! Deja a mi hermano -el niño se levantó, dejando ver su pequeño cuerpo entre las sombras.
-Shinya, ¡ahí estás, pequeño! -corre sin importar lo que a su paso tenía que quitar. Abraza al pequeño con fuerza-. ¿Por qué te escondes de mamá? -la mujer toma entre las manos el cuello de Shinya y comienza a asfixiarlo. Shinya siente que no respira, pero su vista se vuelve borrosa.
-¡¡¡Ah!!! -un chico muy delgado se levanta de golpe de su cama, con gotas de sudor en la frente y el cuello-. De nuevo ese maldito sueño… cómo la odio… -aprieta las sábanas y abraza sus piernas para echar la cara entre las rodillas-. Estas últimas noches no he podido dormir bien… -piensa, mientras una lágrima corre repentina por su mejilla-. ¡¡Maldita sea!! -se incorpora en un movimiento brusco y golpea su cama con el puño.
Escucha unos golpes en la puerta y una voz gruesa le pregunta:
-Kirito, ¿estás bien?
-Sí, Kohta, no te preocupes…
-Te veo en el desayuno.
-Sí… ahí estaré… -Kirito se levanta y se mete al baño con desgana. Se lava la cara y observa su reflejo en el espejo; ese rostro mojado le recordaba algo-. ¡¡¡¡¡Déjame!!!!! -golpea el espejo, haciéndole algunas grietas y a su puño unas aberturas de las cuales brotaba sangre-. Debo dejar de pensar en ella -Kirito se quitó la ropa sin importarle la herida y se metió a bañarse. No tardó mucho, así que pronto ya estaba en el comedero con los otros miembros de PIERROT.
-Buenos días, Kirito -Aiji, el guitarrista, lo saludó con una sonrisa mientras tomaba su café.
-Odio ser el último en levantarme -se sienta de mala gana.
-¿Por qué? -Jun, el otro guitarrista, preguntó con un pan en la boca.
-¡¡Porque tengo que saludarlos a todos!!
-Pues no sé cómo lo haces, ¡porque a mí no me has saludado! -Takeo salió de la cocina con un plato y su caso de jugo.
-¡¡No te había visto!!
-De todas formas nunca nos saludas -Kohta se sentó a su lado.
-Porque me da flojera -o-
-Ja, ja, ja. Siempre es lo mismo contigo -Aiji se levantó de la mesa para ir por su desayuno.
-¿Qué vamos a desayunar? -Kirito recargó su barbilla en su mano, aburrido.
-No sé, lo que tú quieras -Kohta se levantó con una sonrisa.
-O sea, ¡¡¿que es autoservicio?!!
-¡Sí! ¡Bravo! ¡Lo dedujo! -Jun aplaudía.
-¡Oye! ¡No soy un retrasado como tú!
-¡¡¿Ah?!!
-Tranquilos, muchachos -Takeo se interpuso y le dejó su plato con huevos estrellados y dos rebanadas de pan tostado a Kirito.
-¿Para mí?
-Sí -Takeo le sonrío tiernamente.
-Gracias -le sonrió levemente y volteó a ver a Jun para enseñarle la lengua a forma de victoria.
-¡¡¡Ah!!! ¡¡Como sea!! Voy por mi desayuno -se levantó y se mete a la cocina junto con Aiji y Kohta.
-Parece un niño, ¿ne? -dice Jun con una sonrisa tierna en su cara redonda.
-Sí, y tú también, discutes con él.
-Es divertido, Aiji ^^
-¡Oh, ya veo!
-¡No parece que él fuera el mayor! -mira pícaro a Kohta, como burlándose.
-Ja, ja, algunas veces, pero me gusta su forma de ser, ¡me consiente mucho! ^----^
-Sí, lo sabemos -o- -contestaron los dos al unísono.
-Je, je ^^U
El desayuno termina con sonrisas en los rostros de todos. Se llevaban bien juntos y les agradaba la compañía. Tal vez les gustaba más la compañía de alguien en especial, pero aun así todos estaban juntos realizando lo que les gustaba tanto, la música. Lo que había unido sus caminos y que los estaba llevando hasta la cima rápidamente, colocándolos como una de las bandas de rock más famosas del Japón.
Sin embargo algo estaba pasando últimamente con su vocalista, de repente estaba muy susceptible y les reclamaba por cualquier cosa. “Tal vez sea por que no ha dormido bien,” se intentaban explicar los miembros.
Un día de esos Kirito perdió el control en su habitación, se escuchaban golpes y cosas que se rompían.
-¿Es en el cuarto de Kirito? -Aiji se levantó del sofá donde estaba descansando.
-Creo que sí -Jun y Kohta jugaban a la PlayStation junto con Takeo, todos al mismo tiempo.
-¿Alguien quiere ir a ver? -Aiji se volvió a acomodar.
-¡El que pierda! -dice Jun sin dejar de mirar la pantalla, pero un golpe más fuerte los interrumpió.
-¡Yo iré! -Kohta se levantó preocupado.
-¿Quieres que vaya contigo? -Takeo también dejó el juego.
-¡Como quieras, pero rápido! -corrieron, subieron las escaleras y se dirigieron al cuarto del susodicho. Golpearon la puerta pero no respondía, así que la abrieron. Se encontraron a Kirito pateando cosas de su propia habitación, tomaba jarrones y los estrellaba en alguna pared, se detenía a tomar aire y continuaba.
-Kirito, ¡¿qué haces?! -Kohta se acercó con precaución.
-¡Déjame solo! -Kirito le lanzó un puñetazo.
-Tranquilízate, esto no está bien.
-¡Kohta! ¡¿Estás bien?!
-Sí... ¡no te acerques mucho, Takeo!
-¿Que me tranquilice? ¡No puedo! ¡Todo es su culpa! ¡Ella me volvió así!
-¡Eso no es cierto! No le eches la culpa a ella, siempre nos quiso -Takeo observaba y retrocedía hasta que quedó fuera de la habitación y cerró la puerta.
-Creo que lo mejor es dejarlos solos -se dijo a sí mismo y regresó a la sala.
-¡No quieras defenderla! -se tira sobre él, tumbándolo en el suelo.
-¡Ella nos quiere!
-¡No es cierto! ¡Si realmente nos quisiera no nos hubiera tratado así! ¡Y lo que más me enfurece es que me parezco a ella! -se levantó y tiró un librero.
-¡Tranquilízate!
-¡No puedo! ¡Es una ansiedad en mi pecho! -se revuelve el cabello y se tira al suelo de rodillas.
-Debe haber algo que te tranquilice.
-¡¡¡Ah!!! -Kirito gritó a todo pulmón como si alguien lo atacara o algo así. Kohta se tapó los oídos.
-“¿Qué puedo hacer?” -pensó Kohta desesperado.
-Ah… cof, cof -Kirito se detuvo y comenzó a toser y a respirar con dificultad.
-¡Kirito! -Kohta corrió a él, Kirito se tiró al suelo mientras se retorcía y seguía tosiendo-. ¡Espera un momento! Ya traigo el inhalador -Kohta se levantó rápido, tropezándose con algunas cosas, pero logró ponerse de pie y buscó en todos los cajones para encontrar lo que Kirito necesitaba. Sacó el inhalador del cajón y se acercó a Kirito, lo tomó entre sus brazos y le colocó la medicina en la boca-. ¡Aspira! -Kirito aspiraba pero seguía sin poder respirar-. Demonios, no está funcionando -cargó a Kirito y lo sacó, bajó las escaleras y todos se dieron cuenta de lo que pasaba. Takeo y Jun se dirigieron al mismo lugar, mientras que Aiji dejó libre el sillón para recostar a Kirito y con el cojín le daba aire. No tardaron en regresar el guitarrista y el baterista con la máscara de oxígeno y, sin demorar, se la pusieron al que necesitaba auxilio.
Tardó un poco en que pudiera recuperarse, pero comenzó a respirar mejor.
-Ki-chan, ¿qué te pasó? -Aiji acariciaba el rostro mojado por el sudor de Kirito con ternura.
-¡Cuando nosotros subimos estaba histérico!
-Sí, pero la ansiedad lo descontroló por completo -Kohta miraba a Kirito con preocupación.
-¿No creen que últimamente ha estado muy descontrolado? -Jun se sentó en el suelo frente a Kirito.
-Sí… -Aiji bajó la mirada.
-¿Qué es lo que pasa, Kohta? -Takeo sabía quién era el único que entendía el comportamiento de Kirito.
-No puedo decirles, él tiene que contárselo -Kohta les dio la espalda.
-Más que compañeros de trabajo somos amigos, ¿no? -Aiji se levantó, buscando el rostro de Kohta-. ¡¡No es posible que no nos tenga confianza a pesar de los años que llevamos juntos!! Sé que en algún momento nos peleamos y que deseamos no vernos, pero son cosas que como banda debemos superar, y yo los aprecio mucho a todos. A Kirito también, aunque me saque de casillas y pelemos, aunque sea presumido y egoísta. ¡No me importa, porque es mi amigo! Y creo que si nos hemos estado guardando secretos, ¡¡es suficiente!! Debemos confiar el uno con el otro.
-Creo que Aiji tiene razón: mientras no haya confianza seguiremos decayendo, y creo que para todos PIERROT es más que un buen trabajo -Jun los miró serio.
-Kohta, ¿qué es lo que nos están ocultando…?
-Pues…
-¡No! -Kirito despertó y se levantó de golpe.
-¡Kirito, no te esfuerces!
-Déjame, Takeo. No obliguen a Kohta a que se lo diga, ¡es problema mío y de nadie más! ¡Gracias por ayudarme, pero eso es todo lo que necesito de ustedes!
-Pero Kirito, sólo queremos ayudarte.
-¡Pero no necesito de su ayuda, Aiji…! No ahora -se quita la máscara y corre fuera de la casa.
-¡Kirito! -todos intentan alcanzarlo, pero ha sido muy repentino y no saben cómo reaccionar.
-¡Maldición! ¡Iré a buscarlo! -Aiji toma las llaves de su auto y sale también.
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Kirito corría sin ningún rumbo, sin mirar atrás, sólo quería perderse y que nadie lo encontrara, ¡quería estar solo! Se metía en calles angostas, tiraba lo que le estorbaba y maldecía todo.
-¿Por qué soy como tú? -se detuvo en un charco de agua para mirar su reflejo y encontrar a aquella mujer de sus sueños con esa sonrisa extraña-. ¡¡Te odio!! -golpeó el agua y se echa a correr-. ¡Déjame en paz! ¡Sal de mi mente! -gritaba con fuerza mientras huía de algo, pero nada lo perseguía, cubría su cabeza con las manos como aquel niño de sus sueños y las lágrimas comenzaron a brotar-. ¡¡No le hagas daño a Kohta!! -las imágenes se reproducían en su mente. Aquella mujer golpeaba a Kohta, era tan sólo un niño.
-¿Por qué has mojado la cama de nuevo? ¡¿Qué no puedes aprender?! -lo sacude mientras éste llora-. ¡Deja de llorar!
-¡Mamá! ¡Déjalo, yo mojé la cama!
-¡Creí que ya habías entendido, Shinya! -deja a Kohta y se acerca a Kirito con esa sonrisa distorsionada.
-Lo siento, mamá, sé que no debo hacerlo, ¡pero no pude aguantarlo!
-¡¡Shinya, entiende que eso está mal!! ¡¡¡Tú tendrás que lavar las sábanas!!! ¿Entiendes? -jala la oreja del pequeño.
-Sí, mamá…
-Shinya, estúpido -le da una cachetada tirándolo al suelo y se marcha.
-¡¡¡Ah!!! -Kirito grita, desgarrándose la garganta en el rincón donde se encontraba-. Maldición… cof, cof -de nuevo le faltaba el aire para respirar, sentía cómo su pecho se oprimía y no pudiera alcanzar el aire, sus bronquios comenzaban a hacer un ruido extraño y su vista se volvía borrosa.
-¿Estás bien? -una voz varonil se dirigió a él, su rostro estaba borroso, no podía distinguirlo. Sin más, perdió el conocimiento.
~Continuará~
Notas:
He aquí el final del primer capítulo de este fic que se me ocurrió de repente, no estaba muy segura de hacerlo, pero me animé porque tengo un pequeño trauma con Kirito ahora ^^. Espero que les guste porque estoy trabajando duro en esto, esta historia no está tan fácil… no señor ù_ú .
Bien como siempre agradeciendo a todas las chicas que hacen posible que este fic se publique, a las Ogawa Evil Twins y a Alice ^^.
Un saludo especial a Kaoru, que espero que lea este fic, porque está dedicado para Kirito ^^ ¡que lo quiero mucho!
Dudas, comentarios y sugerencias a: kami_papilion@hotmail.com Gracias por leer.
- Mood:
lazy
Y bueno para empezar, Awaking Bud:
Awaking Bud
traducida al español por : Kami Rose
En el frío de la profunda oscuridad, suelto la puerta abierta
y me detengo con un pie en la luz, lo sostube
me pregunto si este paisaje es sobre lo que espero
no puedo parar de temblar, no puedo parar mi deseo
Confió solo en el dolor... como enterrarse las uñas
esperando que la pesadilla transcurra rápido y acabe ya
Cuanto tiempo vas a sentarte ahí
con los brazos al rededor de tus rodillas
esperando el amanecer?
Lo lanzaremos todo fuera
Confió solo en el dolor como el rasguño de una uña
esperando que esta pesadilla termine pronto
confió en que la agustia de partir mi cabeza
esperando que esta pesdilla termine
Cuanto tiempo estas sentada ahi
con tus brazos al rededor de tus rodillas
esperando el amancer?
Cuando las convulciones esten fuera de control
cuando lo tiremos todo fuera.
Solo confio en el dolor como el de romperse los huesos
esperando que esta pesadille termine ya
solo confió en el dolor de perderte
esperando que esta pesadilla termine y me deje solo.
- Mood:
busy - Music:PIERROT- Finale -10 Last Letter-
hola a todo el mundo, bueno por fin llegue a una conclusión de que es lo que voy a hacer aquí!
Y es lo siguiente:
publicaré mis fanfics! siii!!
los fics que me han causado un poco de problemas en varias paginas, porque nunca terminan de publicarlas por alguna extraña razon ademas que yo no he terminado mas que no jajajaja
pero no importa, estos son de Gackt, Malice Mizer y PIERROT entre otros
esperenlos por favor, esque justamente ahora no tengo tiempo, pero a mas tardar el viernes los pongo, el primer capitulo, creo que empezaré con el de Kirito *0*
hello!
well I was thinkig about this space... and I have an idea!
I will be put my fanfics here!
yey!
please, if you reed this, be patient and wait, I will be public my fanfics of: Gackt, Malice Mizer and PIERROT
but, a little problem... the language....
I wrotte this fics in spanish, sorry.
- Mood:
happy
pero lo logre! yo solita! nadie me dijo!! *0*
wiii mayiita lindo te amo!
- Mood:
happy - Music:LM.C- Bell THE CAT
aquí de nuevo!!
les deseo un happy new year! que se la pasen muy lindo, aunque no se si alguien lea esto... jajaja
en fin... por si alguien lo lee, necesito ayuuda T_______T, como le hago para cambiar los estados de animo, o sea si ya se como ponerlos, pero me baje unos de maya bien lindos, como le hago para poner esos?
Gracias m(_ _)m
jyane
- Mood:
curious - Music:LM.C- Bell THE CAT
por fin me decidí a abrirme uno de estos otra vez después de muuuucho tiempo!
la verdad es que me canse de que cuando postee sale la foto de Hyde y el nombre de usuario de mi hermana =___= así que por fin me hice uno!!
No prometo muchas cosas por aquí la verdad lo uso nadamas para navegar ^_____^
pero tal vez de vez en cuando ponga cosillas interesantes, pero por lo pronto ni siquiera tiene fondo ni da por que ni lo se usar =__=
ya!
Sayoo
Rose~
- Mood:
happy - Music:serialNUMBER- attention please
